El legado de Robe Iniesta: por qué es importante escuchar estos discos cuando cunde el desánimo

El pasado 14 de diciembre ocurrió algo extraordinario: 50.000 personas pasaron a despedir las cenizas de Robe Iniesta en el Palacio de Congresos y Exposiciones de su ciudad, Plasencia, localidad con una población de unos 40.000 habitantes; la mayoría quiso plasmar por escrito sus sentimientos en las decenas de libros de condolencias que se tuvieron que utilizar. Desde las 10 de la mañana y hasta las dos de la madrugada fueron pasando personas, muchos niños con sus padres, que esperaron hasta siete horas con un frío pelón metiéndose en sus huesos conforme el sol dejaba paso a la luna, esa a la que tanto cantó el artista extremeño. Apenas se vieron caras de famosos. Era gente de todas partes de España que sintió un arrebato de dolor cuando el 10 de diciembre se comunicó la muerte del músico a los 63 años.

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 El pasado 14 de diciembre ocurrió algo extraordinario: 50.000 personas pasaron a despedir las cenizas de Robe Iniesta en el Palacio de Congresos y Exposiciones de su ciudad, Plasencia, localidad con una población de unos 40.000 habitantes; la mayoría quiso plasmar por escrito sus sentimientos en las decenas de libros de condolencias que se tuvieron que utilizar. Desde las 10 de la mañana y hasta las dos de la madrugada fueron pasando personas, muchos niños con sus padres, que esperaron hasta siete horas con un frío pelón metiéndose en sus huesos conforme el sol dejaba paso a la luna, esa a la que tanto cantó el artista extremeño. Apenas se vieron caras de famosos. Era gente de todas partes de España que sintió un arrebato de dolor cuando el 10 de diciembre se comunicó la muerte del músico a los 63 años. Seguir leyendo   EL PAÍS

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