<p>Hay historias que no envejecen porque no prometen soluciones. <i><strong>Tristan und Isolde</strong></i> es una de ellas<strong>. Wagner </strong>no escribió una ópera sobre el amor como refugio, sino sobre el amor como conflicto: <strong>deseo, espera, renuncia, culpa, responsabilidad, remordimiento, duda, miedo</strong>. «Todos sentimientos muy humanos, que todos sentimos», señala Bárbara Lluch, directora de escena de la nueva producción del <a href=»https://www.elmundo.es/la-lectura/2026/01/04/69526b1be9cf4ac84c8b4592.html» target=»_blank»><strong>Gran Teatro del Liceu que se estrenó el pasado 12 de enero.</strong></a>La diferencia es que aquí llegan «acompañados por una música cósmica y hablando en poemas wagnerianos».</p>
La nueva producción aterriza con la dirección de escena de Bárbara Lluch en un estreno que ha llegado al coliseo catalán este enero ópera, cultura Música
