<p>Llevas días con un runrún metido en la cabeza y no sabes muy bien de dónde viene. A todos nos ha pasado: un fragmento pegadizo en TikTok, un estribillo filtrado en un directo, un baile improvisado en la calle. <strong>El videoclip de tu próxima canción favorita todavía no existe y, quizá, nunca existirá</strong>. La letra y la melodía circulan en pequeñas dosis, como una mecha sin encender del todo. Si prende, se multiplica. Si no, se evapora.</p>
Del acontecimiento cultural al contenido viral, así se ha ido adaptando la industria del entretenimiento a los nuevos requerimientos de una audiencia que prioriza lo breve. «En muchos formatos, la música es lo de menos», advierten algunos expertos música, cultura, Artículos Raquel R. Incertis Música
