El Palau dels Nolla se alza elegante, en plena huerta valenciana, a menos de un quilómetro de la puerta de mi casa. Entre 1948 y 1952, este palacete era la vivienda de Hans von Benda, director de la Orquesta Municipal de Valencia. Un músico destacado: unos años antes había sido director artístico de la Filarmónica de Berlín a las órdenes del mítico Wilhelm Furtwängler. Ambos fueron militantes del partido de Hitler. A ritmo de paseo, en bicicleta, puedo llegar a la antigua vivienda de Von Benda en tres minutos. Es, por tanto, un nazi de quilómetro cero.
El Palau dels Nolla se alza elegante, en plena huerta valenciana, a menos de un quilómetro de la puerta de mi casa. Entre 1948 y 1952, este palacete era la vivienda de Hans von Benda, director de la Orquesta Municipal de Valencia. Un músico destacado: unos años antes había sido director artístico de la Filarmónica de Berlín a las órdenes del mítico Wilhelm Furtwängler. Ambos fueron militantes del partido de Hitler. A ritmo de paseo, en bicicleta, puedo llegar a la antigua vivienda de Von Benda en tres minutos. Es, por tanto, un nazi de quilómetro cero. Seguir leyendo EL PAÍS
