Colombia vive uno de los momentos más dolorosos de su historia reciente. El terremoto que hasta ahora ha dejado a un tercio del país en emergencia, más de 300 muertos y una cifra creciente que supera las 30.000 viviendas destruidas, le plantea al nuevo Gobierno, y a los que le sigan, retos que exigen un esfuerzo inmenso de todos los sectores. La economista Cecilia López Montaño (Barranquilla, 83 años) señala en particular la necesidad de conectar a la academia con las políticas públicas para enfrentar no solo las secuelas de esa tragedia, sino una transición profunda, que dice, enfrenta el país. “Tenemos una estructura social y económica que hace crisis por el lado demográfico, con un modelo de baja productividad que crece gracias al aumento de la población y que solo podrá cumplir los derechos prometidos por la Constitución si sigue creciendo. Hay que encontrar un nuevo camino para el país” dice con vehemencia, sentada en un sofá de su casa en el norte de Bogotá.
La exministra en los gobiernos de Gustavo Petro y Ernesto Samper reflexiona sobre los enormes cambios que ha tenido Colombia en las últimas décadas, a propósito de la edición del libro ‘De cara al 2050′
Colombia vive uno de los momentos más dolorosos de su historia reciente. El terremoto que hasta ahora ha dejado a un tercio del país en emergencia, más de 300 muertos y una cifra creciente que supera las 30.000 viviendas destruidas, le plantea al nuevo Gobierno, y a los que le sigan, retos que exigen un esfuerzo inmenso de todos los sectores. La economista Cecilia López Montaño (Barranquilla, 83 años) señala en particular la necesidad de conectar a la academia con las políticas públicas para enfrentar no solo las secuelas de esa tragedia, sino una transición profunda, que dice, enfrenta el país. “Tenemos una estructura social y económica que hace crisis por el lado demográfico, con un modelo de baja productividad que crece gracias al aumento de la población y que solo podrá cumplir los derechos prometidos por la Constitución si sigue creciendo. Hay que encontrar un nuevo camino para el país” dice con vehemencia, sentada en un sofá de su casa en el norte de Bogotá.
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