Hace exactamente diez años, el 10 de enero de 2016, el mundo se despedía de David Bowie. El músico falleció a los 69 años a causa de un cáncer de hígado que le habían diagnosticado dos años antes. Lejos de sumirle en la desesperación, le impulsó para grabar su último disco.
Hace exactamente diez años, el 10 de enero de 2016, el mundo se despedía de David Bowie. El músico falleció a los 69 años a causa de un cáncer de hígado que le habían diagnosticado dos años antes. Lejos de sumirle en la desesperación, le impulsó para grabar su último disco. Seguir leyendo EL PAÍS
