El final de ‘Stranger Things‘ ha dado mucho de lo que hablar. Uno de los últimos rumores que han circulado en redes sociales asegura que los hermanos Duffer han utilizado ChatGPT mientras escribían el guion de la quinta y última temporada. Una afirmación basada en algunos fotogramas del documental de Netflix, que muestra el detrás de las cámaras del proceso creativo en el que, supuestamente, uno de los creadores tiene abierta una pestaña con la aplicación de la inteligencia artificial generativa.
Tal ha sido el revuelo causado que Martina Radwan, directora de dicha filmación, ha tenido que desmentir las acusaciones en una entrevista con la revista estadounidense ‘The Hollywood Reporter’. Preguntada directamente si los Duffer utilizaron la IA en su presencia, la directora de fotografía responde con otra cuestión: «¿Estamos siquiera seguros de que tenían ChatGPT abierto?».
Seguidamente, Radwan aclara que todo son suposiciones, mientras detalla que el hecho de que se haya utilizado una herramienta como ChatGPT durante el proceso de escritura y de reuniones no quiere decir que haya sido para escribir parte del guion, pues sirve para muchas otras cosas: «Todo el mundo tiene la opción de investigar rápidamente».
«¿Cómo es posible escribir una historia con 19 personajes y usar ChatGPT? Ni siquiera lo entiendo», ha apuntado, manifestando que «nadie ha demostrado que fuera abierta». «Es como tener el iPhone junto al ordenador mientras escribes una historia. Simplemente usamos estas herramientas… mientras hacemos varias cosas a la vez. Así que hay muchísimas cosas en marcha, todo el tiempo. Lo que me desgarra es que a todo el mundo le encanta la serie, y de repente tenemos que analizarla a fondo», ha lamentado.
Por último la directora ha zanjado la polémica dejando claro que durante la grabación de su documental solo presenció «intercambios creativos» y «conversaciones». «La gente piensa que ‘la sala de guionistas’ significa que la gente está sentada escribiendo. No, es un intercambio creativo. Es el desarrollo de una historia. Y, por supuesto, exploras diferentes áreas de tu mente creativa y luego regresas [al guion]. Creo que estar en la sala de guionistas es un gran privilegio y un gran regalo poder presenciarlo», ha detallado.
Final sin guion
Tras abrir las puertas del rodaje a través de ‘Una última aventura: Así se hizo Stranger Things 5’, disponible desde este lunes 12 de enero en Netflix, los hermanos Duffer han sorprendido a los fans de la serie al admitir que las grabaciones del octavo capítulo, último de la saga, comenzaron sin que el guion estuviera completamente finalizado.
La propia asistente de producción, Montana Maniscalco, reconoce ante las cámaras que estaban grabando el desenlace sin conocer del todo lo que iba a suceder, algo que Matt Duffer confirma, aunque matiza que la estructura estaba planificada y que el problema era el escaso margen de tiempo para escribir.
El creador admite que fue la situación más compleja a la que se han enfrentado, marcada por el calendario, las exigencias de producción y el «ruido» externo, una experiencia que no recomienda repetir y que refleja la enorme presión creativa que acompañó al cierre de una de las series más importantes de Netflix.
Martina Radwan ha respondido en una entrevista con ‘The Hollywood Reporter’, desmintiendo el uso de la inteligencia artificial generativa para la creación del guion y defendiendo su uso para labores de investigación
El final de ‘Stranger Things‘ ha dado mucho de lo que hablar. Uno de los últimos rumores que han circulado en redes sociales asegura que los hermanos Duffer han utilizado ChatGPT mientras escribían el guion de la quinta y última temporada. Una afirmación basada en algunos fotogramas del documental de Netflix, que muestra el detrás de las cámaras del proceso creativo en el que, supuestamente, uno de los creadores tiene abierta una pestaña con la aplicación de la inteligencia artificial generativa.
Tal ha sido el revuelo causado que Martina Radwan, directora de dicha filmación, ha tenido que desmentir las acusaciones en una entrevista con la revista estadounidense ‘The Hollywood Reporter’. Preguntada directamente si los Duffer utilizaron la IA en su presencia, la directora de fotografía responde con otra cuestión: «¿Estamos siquiera seguros de que tenían ChatGPT abierto?».
Seguidamente, Radwan aclara que todo son suposiciones, mientras detalla que el hecho de que se haya utilizado una herramienta como ChatGPT durante el proceso de escritura y de reuniones no quiere decir que haya sido para escribir parte del guion, pues sirve para muchas otras cosas: «Todo el mundo tiene la opción de investigar rápidamente».
«¿Cómo es posible escribir una historia con 19 personajes y usar ChatGPT? Ni siquiera lo entiendo», ha apuntado, manifestando que «nadie ha demostrado que fuera abierta». «Es como tener el iPhone junto al ordenador mientras escribes una historia. Simplemente usamos estas herramientas… mientras hacemos varias cosas a la vez. Así que hay muchísimas cosas en marcha, todo el tiempo. Lo que me desgarra es que a todo el mundo le encanta la serie, y de repente tenemos que analizarla a fondo», ha lamentado.
Por último la directora ha zanjado la polémica dejando claro que durante la grabación de su documental solo presenció «intercambios creativos» y «conversaciones». «La gente piensa que ‘la sala de guionistas’ significa que la gente está sentada escribiendo. No, es un intercambio creativo. Es el desarrollo de una historia. Y, por supuesto, exploras diferentes áreas de tu mente creativa y luego regresas [al guion]. Creo que estar en la sala de guionistas es un gran privilegio y un gran regalo poder presenciarlo», ha detallado.
Tras abrir las puertas del rodaje a través de ‘Una última aventura: Así se hizo Stranger Things 5’, disponible desde este lunes 12 de enero en Netflix, los hermanos Duffer han sorprendido a los fans de la serie al admitir que las grabaciones del octavo capítulo, último de la saga, comenzaron sin que el guion estuviera completamente finalizado.
La propia asistente de producción, Montana Maniscalco, reconoce ante las cámaras que estaban grabando el desenlace sin conocer del todo lo que iba a suceder, algo que Matt Duffer confirma, aunque matiza que la estructura estaba planificada y que el problema era el escaso margen de tiempo para escribir.
El creador admite que fue la situación más compleja a la que se han enfrentado, marcada por el calendario, las exigencias de producción y el «ruido» externo, una experiencia que no recomienda repetir y que refleja la enorme presión creativa que acompañó al cierre de una de las series más importantes de Netflix.
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