Tras leer la primera versión de La vida cañón, de Analía Plaza, la madre de la autora le dijo: “Vamos, que la conclusión es que nos vayamos muriendo, ¿no?”. Es la última frase del libro, y tras leer sus 272 páginas comparto la conclusión de la madre de la escritora: La vida cañón es un alegato contra los viejos, aquí llamados boomers. Ya sospechaba algo así al leer las entrevistas a Plaza, aunque tenía la esperanza de que sus titulares fueran solo clickbait desmentido por la argumentación del libro. Qué va. La obra es una condena con juicio amañado. Como tantos otros jueces, Analía Plaza tenía la sentencia escrita antes de abrir la sesión.
La revolución se ha buscado enemigos asequibles: es mucho más fácil derrocar a un suegro que a un emperador
Tras leer la primera versión de La vida cañón, de Analía Plaza, la madre de la autora le dijo: “Vamos, que la conclusión es que nos vayamos muriendo, ¿no?”. Es la última frase del libro, y tras leer sus 272 páginas comparto la conclusión de la madre de la escritora: La vida cañón es un alegato contra los viejos, aquí llamados boomers. Ya sospechaba algo así al leer las entrevistas a Plaza, aunque tenía la esperanza de que sus titulares fueran solo clickbait desmentido por la argumentación del libro. Qué va. La obra es una condena con juicio amañado. Como tantos otros jueces, Analía Plaza tenía la sentencia escrita antes de abrir la sesión.
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