¿Podemos mentir para salvar una vida? Kant nos recuerda por qué hemos de aceptar nuestros límites

Sobre el supuesto derecho a mentir por motivos altruistas” considera el caso siguiente. Un amigo inocente se refugia en nuestro sótano de un asesino que lo persigue. Si el criminal llega a nuestra puerta para indagar su paradero, ¿debemos mentirle? Kant dice que no, y sus razones nos desconcertarán. Es posible que si uno miente y dice que nuestro amigo está en algún otro lugar, el asesino deje la casa para continuar su persecución y vaya directamente contra nuestro amigo, quien acaba de escapar por la ventana del sótano en busca de lo que él creía su seguridad. Este argumento ha parecido tan espantoso que se ha utilizado para sostener que en su vejez Kant sufrió alzhéimer. Los enemigos de Kant han estado encantados con lo que ven como un caso de rigorismo que lleva al absurdo. Si otros pasajes de Kant parecen formalistas y ciegamente atenidos a las reglas, ninguno parece ofrecer una mejor razón para rechazar su filosofía moral que este que propone que traicionar al amigo es preferible que decir una mentira. La mayoría de los kantianos están de acuerdo en que esta es la idea central del ensayo. Pero, arguyendo que sería erróneo considerar esto como una consecuencia de la ética kantiana en su conjunto, optan por rescatarla y dejan a un lado esta breve obra.

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 “Sobre el supuesto derecho a mentir por motivos altruistas” considera el caso siguiente. Un amigo inocente se refugia en nuestro sótano de un asesino que lo persigue. Si el criminal llega a nuestra puerta para indagar su paradero, ¿debemos mentirle? Kant dice que no, y sus razones nos desconcertarán. Es posible que si uno miente y dice que nuestro amigo está en algún otro lugar, el asesino deje la casa para continuar su persecución y vaya directamente contra nuestro amigo, quien acaba de escapar por la ventana del sótano en busca de lo que él creía su seguridad. Este argumento ha parecido tan espantoso que se ha utilizado para sostener que en su vejez Kant sufrió alzhéimer. Los enemigos de Kant han estado encantados con lo que ven como un caso de rigorismo que lleva al absurdo. Si otros pasajes de Kant parecen formalistas y ciegamente atenidos a las reglas, ninguno parece ofrecer una mejor razón para rechazar su filosofía moral que este que propone que traicionar al amigo es preferible que decir una mentira. La mayoría de los kantianos están de acuerdo en que esta es la idea central del ensayo. Pero, arguyendo que sería erróneo considerar esto como una consecuencia de la ética kantiana en su conjunto, optan por rescatarla y dejan a un lado esta breve obra. Seguir leyendo  

Sobre el supuesto derecho a mentir por motivos altruistas” considera el caso siguiente. Un amigo inocente se refugia en nuestro sótano de un asesino que lo persigue. Si el criminal llega a nuestra puerta para indagar su paradero, ¿debemos mentirle? Kant dice que no, y sus razones nos desconcertarán. Es posible que si uno miente y dice que nuestro amigo está en algún otro lugar, el asesino deje la casa para continuar su persecución y vaya directamente contra nuestro amigo, quien acaba de escapar por la ventana del sótano en busca de lo que él creía su seguridad. Este argumento ha parecido tan espantoso que se ha utilizado para sostener que en su vejez Kant sufrió alzhéimer. Los enemigos de Kant han estado encantados con lo que ven como un caso de rigorismo que lleva al absurdo. Si otros pasajes de Kant parecen formalistas y ciegamente atenidos a las reglas, ninguno parece ofrecer una mejor razón para rechazar su filosofía moral que este que propone que traicionar al amigo es preferible que decir una mentira. La mayoría de los kantianos están de acuerdo en que esta es la idea central del ensayo. Pero, arguyendo que sería erróneo considerar esto como una consecuencia de la ética kantiana en su conjunto, optan por rescatarla y dejan a un lado esta breve obra.

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