La primera vez que Jesús Herrera (Linares, 38 años) supo de la existencia de Mozart y Beethoven fue a través de un disco que venía de regalo con una minicadena. “En mi casa no se escuchaba música clásica, pero de alguna manera me las ingenié para que me apuntaran al conservatorio”, cuenta el gestor cultural. “Me tomé las clases de piano tan en serio que terminé estudiando con Alicia de Larrocha y Aldo Ciccolini”. Más tarde, ya en París, empezó a organizar conciertos para sus compañeros de residencia. El dinero que recaudaba lo invertía en clases magistrales con los mejores profesores. “Entonces pensé: solistas hay muchos, pero fuera del escenario faltan ideas frescas”.
En su primera temporada como director artístico de la prestigiosa orquesta británica, el gestor cultural se ha propuesto ampliar la experiencia de concierto, reducir la distancia con el público y concienciar sobre el cambio climático EL PAÍS
