Con la precisión y meticulosidad que caracterizan a casi todo cantautor, Ismael Serrano (Madrid, 1974) dedica parte de la víspera de su concierto en la capital este sábado 17 de enero a decidir el parloteo con que deleitará al público antes de cada canción, palique que, entre los de su jaez, puede durar más que la propia canción. “Tenemos una cierta obsesión por la palabra”, admite. “Somos contadores de historias, nos gusta la tradición oral, que tiene que ver con el juglar. No nos desprendemos de la idea de concierto como una suerte de diálogo. Hay artistas como Iván Ferreiro que odian hablar en las actuaciones, pero a mí siempre me ha divertido”, dice.
Con la precisión y meticulosidad que caracterizan a casi todo cantautor, Ismael Serrano (Madrid, 1974) dedica parte de la víspera de su concierto en la capital este sábado 17 de enero a decidir el parloteo con que deleitará al público antes de cada canción, palique que, entre los de su jaez, puede durar más que la propia canción. “Tenemos una cierta obsesión por la palabra”, admite. “Somos contadores de historias, nos gusta la tradición oral, que tiene que ver con el juglar. No nos desprendemos de la idea de concierto como una suerte de diálogo. Hay artistas como Iván Ferreiro que odian hablar en las actuaciones, pero a mí siempre me ha divertido”, dice. Seguir leyendo EL PAÍS
