Iñaki Urdangarin ha hablado con EL PAÍS Semanal coincidiendo con la publicación de Todo lo vivido, un libro en el que reconstruye su caída pública, el precio de la exposición y lo que queda cuando se apagan los focos.
Iñaki Urdangarin ha hablado con EL PAÍS Semanal coincidiendo con la publicación de Todo lo vivido, un libro en el que reconstruye su caída pública, el precio de la exposición y lo que queda cuando se apagan los focos. Seguir leyendo

ENTREVISTA
Iñaki Urdangarin ha hablado con EL PAÍS Semanal coincidiendo con la publicación de Todo lo vivido, un libro en el que reconstruye su caída pública, el precio de la exposición y lo que queda cuando se apagan los focos.
Un exyerno convertido en expresidiario. Urdangarin cumplió cerca de mil días de prisión entre 2018 y 2024 por el caso Nóos, una trama de desvío de fondos públicos que tuvo un impacto directo en la imagen de la Monarquía.
- Exmarido de la infanta Cristina, hoy asume que no hay nadie que no conozca su historia cuando se cruza con él por la calle. “Me gustaría que no hubiese un estigma, porque ya he pagado por lo que se me juzgó”.
- En el libro sostiene que su condena fue desproporcionada y condicionada por su apellido. “Cuando se decide que alguien tiene que caer, los hechos solo estorban”, afirma.
Sobre su ingreso en prisión:
- “El sentimiento que me embargó el día que ingresé y la puerta restalló por primera vez a mis espaldas fue el pánico”.
- “Era un desierto de cemento, una tumba grande (…) y un doble castigo: la privación de libertad y la soledad.”
La familia real, entre el silencio y la distancia. Urdangarin mantiene contacto con la reina Sofía y con Juan Carlos I, a quien defiende, pero no con Felipe VI. Sobre él habla con cautela y cierta melancolía: “Mi cuñado. Mi amigo. O eso había creído yo…”.
Una vida “sencilla, casi monástica”. Hoy vive en Vitoria, lejos del foco mediático. “Es un punto de partida, como volver al Iñaki de la juventud”, explica.
©Foto: Jacobo Medrano
EL PAÍS
