Una lectura apresurada de los datos del paro registrado en enero arroja una sombra de duda sobre la situación del mercado laboral español, después de que 2025 cerrara con una expansión sólida, con récord de ocupación, fuerte creación de empleo y un descenso significativo del paro. Este pasado enero, sin embargo, la Seguridad Social anotó una pérdida de más de 270.000 afiliados y se registraron casi 30.400 desempleados más. No son datos contradictorios, aunque sí revelan la fragilidad estacional del mercado de trabajo español: un país capaz de crear empleo como nunca, pero aún demasiado expuesto a ciclos cortos y a la temporalidad elevada en sectores clave, como el turismo, el comercio o la agricultura.
Los datos de paro de enero reflejan los males que persisten en el mercado laboral español, pese a su fortaleza
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional
Los datos de paro de enero reflejan los males que persisten en el mercado laboral español, pese a su fortaleza


Una lectura apresurada de los datos del paro registrado en enero arroja una sombra de duda sobre la situación del mercado laboral español, después de que 2025 cerrara con una expansión sólida, con récord de ocupación, fuerte creación de empleo y un descenso significativo del paro. Este pasado enero, sin embargo, la Seguridad Social anotó una pérdida de más de 270.000 afiliados y se registraron casi 30.400 desempleados más. No son datos contradictorios, aunque sí revelan la fragilidad estacional del mercado de trabajo español: un país capaz de crear empleo como nunca, pero aún demasiado expuesto a ciclos cortos y a la temporalidad elevada en sectores clave, como el turismo, el comercio o la agricultura.
Lo cierto es que por muchos avances que se anote el mercado laboral español hay una realidad que parece que no cambia: enero es un mal mes para el empleo en España, incluso en momentos de notable crecimiento como el que disfruta la economía nacional, que cerró 2025 con un aumento del PIB del 2,8%. Enero es, desde hace décadas, el mes más ingrato para el mercado laboral español y lo sigue siendo. Este año, la destrucción de puestos de trabajo ha resultado particularmente intensa por la combinación del final de la campaña navideña y el mal tiempo, dos factores que han propiciado la mayor pérdida de afiliación en los últimos 14 años y que han perjudicado especialmente a las mujeres, cuyo empleo se encuentra más ligado a los sectores afectados por la estacionalidad. También enero ha sido un mal periodo para el empleo de los jóvenes.
Con todo, España entra en 2026 con más ocupados que nunca y menos parados que en cualquier primer mes del año desde la crisis financiera: el número de cotizantes ha crecido un 2,2% en los últimos 12 meses, a un ritmo muy similar al de los meses de verano, y el número total de parados registrados es el menor para un enero en 18 años. Son elementos que reflejan una mejora estructural del mercado laboral nacional. Pero los datos de enero también nos recuerdan que el mercado laboral español vive de récord en récord sobre un suelo inestable, en una economía muy afectada por la estacionalidad y algunas de cuyas brechas más perniciosas persisten: jóvenes que encadenan campañas, mujeres atrapadas en la parcialidad involuntaria, personas inmigrantes empujadas a sectores con una alta temporalidad. No basta, por tanto, con celebrar las cifras históricas de empleo y cotización si una parte importante de esos puestos de trabajo se sostienen sobre contratos cortos, jornadas partidas y salarios que apenas sirven para llegar a final de mes.
Los datos de enero confirman que la reforma laboral que ahora cumple cuatro años ha permitido impulsar la creación de empleo y la estabilidad de los puestos de trabajo. Pero la tarea está lejos de llegar a su término.
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