Vivimos tiempos líquidos, inasibles. Ya no hay cultura, es contenido. Además, no está en ninguna parte, lo «alojan» en la nube. Ni las canciones, ni las películas, ni los libros perduran: su destino es el olvido. En el caso de las canciones, su rendimiento se sigue en tiempo real, como un valor bursátil. Y, paradójicamente en ese mismo contexto, la venta de discos de vinilo no hace más que crecer. En concreto, en 2025 lo hicieron un 31 por ciento en España, como parte de una tendencia mundial: las ventas de los clásicos LP han crecido al ritmo de un 18 por ciento anual. Según los datos que ha presentado Promusicae, la patronal de las discográficas en España, en nuestro país se han despachado 2,18 millones de discos, lo que explica un resurgimiento del formato, especialmente gracias al público joven. Los «millenials» estarían lanzándose a la compra del formato físico, buscando una pertenencia, un trofeo que acredite su pasión por sus artistas favoritos más allá del vacío tecnológico que dejan las aplicaciones del teléfono. El álbum de Taylor Swift «The Tortured Poets Department» vendió 1,48 millones de vinilos y «Don’t Be Dumb», el nuevo trabajo de A$AP Rocky, llegó a las tiendas a finales de enero con 130.000 vinilos ya reservados en preventa. Incluso, según algunos estudios, una parte de quienes compran vinilos ni siquiera tienen tocadiscos. Según datos de Futuresource Consulting, un 56% de los encuestados de la generación Z valora el vinilo como objeto estético y el 37% lo usa para decorar su casa. El 40% no utiliza tocadiscos.
Sin embargo, al margen de este comportamiento «fetichista», el negocio musical sigue celebrando años de auge. En el balance de 2025, todo son buenas noticias para la industria, que creció un 13,7%, con unos ingresos de 409,5 millones de euros, cifras que sitúan al sector en niveles máximos históricos de 2003, aunque aún un 26% por debajo del máximo histórico de 2001, nivel que ya han superado los países de nuestro entorno. Para Antonio Guisasola, presidente de Promusicae esa es la asignatura pendiente de España «por la todavía escasa penetración de las suscripciones de pago». Porque, en términos globales, el grueso de la facturación (87,9 por ciento) procede del mercado digital. El consumo de música en «streaming» ha seguido creciendo durante 2025 en nuestro país y su facturación alcanza los 300 millones de euros y aumenta, respecto a 2024, un 13%. Así, 21 millones de españoles accedieron a la música a través de plataformas de streaming de audio, aunque, de ellos, solo 8 millones habían contratado un servicio de suscripción premium, lo que representa un 18% más que el año anterior. La cifra sube, pero sigue siendo baja en comparación con el resto de países europeos.
Mientras, el viejo disco resucita. Para algunos, no se puede comparar la calidad de sonido. Los más prosaicos se niegan a mitificar la profundidad acústica del plástico giratorio. Pero todo el mundo coincide en lo placentero que es sostener uno de estos viejos artilugios y extraer su contenido como si de la funda surgiera un alma. Y no nos olvidemos: del extraordinario negocio que son.
Las ventas de música en vinilo suben un 31 por ciento en España en 2025, acompañando el momento dulce de la industria Música, Cultura, Home La Razón Noticias sobre Música en La Razón
