La primera vuelta de las elecciones municipales en Francia, el pasado domingo, ha certificado en el ámbito local la fragmentación electoral y el crecimiento de los márgenes de la política. Es siempre arriesgado proyectar tendencias nacionales basándose en comicios que, ante todo, deciden temas locales, pero esta es la gran última cita electoral para probar el ánimo de los franceses antes de las elecciones presidenciales y legislativas de 2027, cuando la capacidad de pacto de los partidos será la clave que decida si el centro de la UE lo gobierna la ultraderecha.
La primera vuelta de las municipales indica que Reagrupamiento Nacional ya tiene la implantación local que le faltaba
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional
La primera vuelta de las municipales indica que Reagrupamiento Nacional ya tiene la implantación local que le faltaba

GUILLAUME HORCAJUELO (EFE)

La primera vuelta de las elecciones municipales en Francia, el pasado domingo, ha certificado en el ámbito local la fragmentación electoral y el crecimiento de los márgenes de la política. Es siempre arriesgado proyectar tendencias nacionales basándose en comicios que, ante todo, deciden temas locales, pero esta es la gran última cita electoral para probar el ánimo de los franceses antes de las elecciones presidenciales y legislativas de 2027, cuando la capacidad de pacto de los partidos será la clave que decida si el centro de la UE lo gobierna la ultraderecha.
Las fuerzas de izquierda han ganado en 8 de las 10 mayores ciudades del país. En París, donde gobiernan los socialistas desde hace 25 años, Emmanuel Grégoire ha ganado con 12 puntos de ventaja contra su rival conservadora, Rachida Dati, un espaldarazo a un modelo de ciudad que ha revolucionado la capital francesa. Sin embargo, en todas ellas el centroizquierda pugna en segunda vuelta contra otros partidos, no solo a su derecha, sino también con la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, que en ocho de estas grandes urbes ha superado la barrera del 10% que permite pasar de ronda. A lo largo de este martes se han de suceder frenéticas negociaciones para lograr candidaturas de unidad de izquierdas, algo que ya está descartado en ciudades como Marsella.
Es prioritario reedificar el maltrecho cordón sanitario contra la ultraderecha, habida cuenta de que Reagrupamiento Nacional ha demostrado una importante implantación territorial. El partido de Marine Le Pen, que hasta ahora tenía en la administración local su punto débil, ha sido la primera fuerza en casi uno de cada 10 municipios de más de 100.000 habitantes y ha reforzado su posición en las localidades medianas, tanto en provincias como en las periferias de las grandes ciudades.
Frente a la pujanza de la ultraderecha y la resistencia del Partido Socialista, la derecha tradicional se enfrenta a la segunda vuelta sin un liderazgo claro y condicionada por el rechazo al presidente Emmanuel Macron. El sistema político francés, en el que las figuras políticas nacionales tienen un pie en la política local, redobla la importancia de estos comicios para la reconstrucción del centroderecha: el exprimer ministro Édouard Phillipe, que ambiciona liderar el posmacronismo, no ha logrado ser reelegido en primera vuelta como alcalde de El Havre.
En suma, si se esperaba una aclaración del panorama político para las presidenciales —una candidatura republicana y democrática que frene al ultraderechista Jordan Bardella, favorito destacado en los sondeos— estas elecciones no han servido para eso. Los esfuerzos para ofrecer al electorado una alternativa sólida y comprometida con el proyecto europeo han de continuar y exigirán compromisos y sacrificios por parte de todos a derecha e izquierda. De ello depende, en gran medida, el futuro de la UE.
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