Desaparecieron durante 20 años, una eternidad en el pop. Pero, como solo en el pop puede explicarse, resucitaron en 2015 con idéntico público. Todo fueron parabienes y lanzaron su disco de triunfal regreso, «La otra vida». Desde entonces, pandemia mediante, un nuevo silencio discográfico. Los granadinos 091 han tenido una carrera de lo más «peculiar», como la define su letrista José Ignacio Lapido, sentado a la mesa junto a José Antonio García, Tacho González y Jacinto Ríos, para discriminar los pormenores de «Espejismo Nº9», su nuevo disco de estudio. Un disco lleno de incertidumbres, como si, en lugar de tener más certezas, cada vez fueran menos con el paso de los años: «Vivimos en la duda, nos obligan a ello. Es difícil de creerse nada de lo que pasa, distinguir la verdad de la mentira. Y en cuanto a las cosas del alma… esas tampoco se aclaran por hacerse viejo», dice Lapido.
Tan inciertos son los tiempos y tan peculiar la carrera de los de Granada, que entraron a grabar el trabajo sin saber quién lo iba a publicar. «Al final ha sido Universal, pero no sabíamos si iba a haber interés, así que nos planteamos autoeditarlo», cuenta Lapido sobre el que califica como «uno de los mejores discos de 091. Estoy convencido de ello». Power pop, rock sureño, algo de blues pantanoso e incluso un tema folkie jalonan un trabajo que se levanta desde las incertidumbres de la escritura de Lapido y que asciende con la voz de José Antonio García. «Queríamos que tuviera una paleta variada y por primera vez, me atrevería a decir en nuestra carrera, hemos podido dedicarle el tiempo y el espacio que necesitaban las canciones. Terminábamos una, o un par, y entrábamos a grabarlas. Pero solo cuando estuviéramos convencidos, cosa que antes no podíamos hacer porque te daban un tiempo de estudio limitado y el disco quedaba hecho en unos días. Pero había una máxima: no defraudarnos a nosotros mismos ni a nuestros seguidores. Entregar un material a la altura», dice el vocalista. Sin embargo, como dice el tópico, un poema no se termina, simplemente se abandona. Con las canciones puede suceder lo mismo: «Completamente, solo que llega un momento que la canción te pide que la grabes. Los temas son como las muelas, hay que sacárselas para no tener un dolor incesante dentro», apunta Lapido.
El disco habla de espejismos, de incertezas, del sueño y la realidad. «La duda es siempre un buen método. Yo creo que hay que cuestionarlo todo, ser un libre pensador y tener una visión crítica del mundo. Es la mejor manera de enfrentarse al mundo. Lo que pasa es que ahora la realidad es la que no es fiable: lo que está haciendo la inteligencia artificial y lo que será capaz de hacer es algo increíble», señala.
«Horror vacui»
La IA ya se ha lanzado a hacer canciones. «Creo que se está minusvalorando el proceso artesanal de hacer música. Ahora basta apretar un botón para que una canción cambie de estilo, y muchos jóvenes piensan que no hace falta aprender a tocar un instrumento o a cantar, porque ya lo hace un programa por ti», dice Tacho. «Hemos hecho el experimento de grabar una canción en un ensayo cn el móvil y dársela a la IA para que haga arreglos. Pero no le gustan los silencios, lo rellena todo exageradamente, tiene ‘‘horror vacui’’», apunta. «Bueno, así es la música que triunfa en los festivales. Todo a lo bestia, todo muy rápido. Nosotros, por ejemplo a la hora de masterizar, teníamos dos opciones: dejar las dinámicas de los instrumentos de forma amplia, o comprimirlas para poder ponerlo a todo volumen. Obviamente hemos decidido lo primero». En el disco, un verso se lamenta por intentar «inventar la rueda por segunda vez». «Pecamos de adanismo. Pensamos que somos los primeros, pero llevamos siglos con las mismas decepciones».
El grupo de Granada regresa con «Espejismo Nº9», su primer disco en 6 años, un trabajo emocional a la altura de su trayectoria Música, Cultura, Home La Razón Noticias sobre Música en La Razón
