El 5 de julio de 1984, la ciudad de Nápoles recibió con fervor la llegada de quien acabaría convertido en su gran redentor futbolístico. En una Italia marcada por el dominio casi absoluto de los clubes del norte, la histórica liga conquistada por el Cagliari Calcio en la temporada 1969-1970 quedó reducida a una referencia lejana en cuanto Diego Armando Maradona pisó por primera vez el césped del estadio San Paolo. A lo largo de los años 80 y comienzos de los 90, el astro argentino pasó de estrella del fútbol a símbolo absoluto de la ciudad, hasta convertirse en una figura casi sagrada para el imaginario popular napolitano mucho antes de su fallecimiento, el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años. Maradona fue mucho más que un futbolista para el sur de Italia: fue un emblema compartido por varias generaciones y el gran responsable de que Nápoles alcanzara una dimensión inédita en el mapa del fútbol mundial, gracias a la conquista de dos ligas, una Copa de Italia, una Supercopa de Italia y una Copa de la UEFA.
Pero antes de que «El Pelusa» se adueñara del corazón de Nápoles, Pietro Savastano tenía otros referentes. Quien terminaría convertido en uno de los nombres más respetados y temidos de la Camorra vivía entonces una juventud marcada por los pequeños robos, las amistades callejeras y la influencia de la música funk, soul y disco que sonaba con fuerza en la época. Sin embargo, su verdadera fascinación estaba puesta en Angelo, conocido como «A Sirena», uno de los capos más carismáticos del entorno criminal napolitano y la figura que marcará el inicio de su descenso hacia un universo dominado por la violencia, la traición, las amenazas y la pólvora. ‘Gomorra, el origen’ se adentra precisamente en esa etapa inicial del personaje y reconstruye los primeros pasos de uno de los grandes nombres de la ficción televisiva italiana. Aunque no alcanza la potencia ni el impacto de la serie original, esta precuela de ‘Gomorra’ sí ofrece una mirada interesante sobre la formación criminal de una figura destinada a sembrar el miedo en el sur de Italia.
‘Gomorra, el origen’ : El inicio de una historia de Nápoles
SkyShowtime estrena en España los seis episodios de ‘Gomorra, el origen’, una precuela que explora la juventud de Pietro Savastano mucho antes de convertirse en uno de los rostros más reconocibles del crimen televisivo contemporáneo. La serie logra imponerse desde el primer momento gracias a una puesta en escena muy sólida, una fotografía de enorme personalidad y una reconstrucción de época tan convincente como sofocante. La Nápoles que retrata aparece dominada por la oscuridad, la suciedad y la precariedad, en un paisaje opresivo donde la violencia parece latir incluso cuando todavía no ha estallado. También sobresale el trabajo del diseño de sonido, más contenido y preciso de lo habitual en este tipo de relatos, así como el desempeño de un reparto joven que consigue sostener con autenticidad el peso del universo narrativo sin depender de la sombra de los actores que impulsaron el éxito internacional de ‘Gomorra’. La serie mantiene el pulso a lo largo de sus seis capítulos y deja claro desde el inicio cuál será su tono visual y emocional, aunque antes juegue con una breve sensación de espejismo.
Durante sus primeros compases, canciones como ‘Superdance’, de Bus Connection, o ‘Shake Your Booty’, de KC and the Sunshine Band, aportan una energía luminosa que pronto se desvanece cuando la imagen comienza a ensombrecerse y la paleta cromática deriva hacia los tonos ocres, grises y apagados que dominan gran parte del relato. Es ahí donde la serie encuentra también una de sus principales limitaciones: en ocasiones muestra una necesidad excesiva de explicar cada transformación y de justificar cada paso del personaje, como si toda deriva criminal necesitara apoyarse inevitablemente en una herida, una admiración precoz o una experiencia traumática. Más que limitarse a retratar un contexto mafioso, la ficción apuesta a menudo por un relato de iniciación muy centrado en la evolución interna de Pietro, en su atracción por las figuras de poder y en cómo la ambición y la violencia van moldeando su mirada sobre el mundo. Esa elección funciona durante buena parte del metraje, aunque en algunos momentos se vuelve insistente. Aun así, ‘Gomorra, el origen’ conserva una notable capacidad de atracción y convierte sus episodios, de cerca de una hora, en un visionado ágil, absorbente y visualmente poderoso, lo bastante estimulante como para dejar abierta la puerta a seguir explorando el ascenso de un personaje llamado a dominar las calles de Nápoles.
Esta nueva ficción italiana de SkyShowtime realiza una gran representación del Nápoles de los años 70, bastante oscura, sucia y extremadamente pobre
El 5 de julio de 1984, la ciudad de Nápoles recibió con fervor la llegada de quien acabaría convertido en su gran redentor futbolístico. En una Italia marcada por el dominio casi absoluto de los clubes del norte, la histórica liga conquistada por el Cagliari Calcio en la temporada 1969-1970 quedó reducida a una referencia lejana en cuanto Diego Armando Maradona pisó por primera vez el césped del estadio San Paolo. A lo largo de los años 80 y comienzos de los 90, el astro argentino pasó de estrella del fútbol a símbolo absoluto de la ciudad, hasta convertirse en una figura casi sagrada para el imaginario popular napolitano mucho antes de su fallecimiento, el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años. Maradona fue mucho más que un futbolista para el sur de Italia: fue un emblema compartido por varias generaciones y el gran responsable de que Nápoles alcanzara una dimensión inédita en el mapa del fútbol mundial, gracias a la conquista de dos ligas, una Copa de Italia, una Supercopa de Italia y una Copa de la UEFA.
Pero antes de que «El Pelusa» se adueñara del corazón de Nápoles, Pietro Savastano tenía otros referentes. Quien terminaría convertido en uno de los nombres más respetados y temidos de la Camorra vivía entonces una juventud marcada por los pequeños robos, las amistades callejeras y la influencia de la música funk, soul y disco que sonaba con fuerza en la época. Sin embargo, su verdadera fascinación estaba puesta en Angelo, conocido como «A Sirena», uno de los capos más carismáticos del entorno criminal napolitano y la figura que marcará el inicio de su descenso hacia un universo dominado por la violencia, la traición, las amenazas y la pólvora. ‘Gomorra, el origen’ se adentra precisamente en esa etapa inicial del personaje y reconstruye los primeros pasos de uno de los grandes nombres de la ficción televisiva italiana. Aunque no alcanza la potencia ni el impacto de la serie original, esta precuela de ‘Gomorra’ sí ofrece una mirada interesante sobre la formación criminal de una figura destinada a sembrar el miedo en el sur de Italia.
SkyShowtime estrena en España los seis episodios de ‘Gomorra, el origen’, una precuela que explora la juventud de Pietro Savastano mucho antes de convertirse en uno de los rostros más reconocibles del crimen televisivo contemporáneo. La serie logra imponerse desde el primer momento gracias a una puesta en escena muy sólida, una fotografía de enorme personalidad y una reconstrucción de época tan convincente como sofocante. La Nápoles que retrata aparece dominada por la oscuridad, la suciedad y la precariedad, en un paisaje opresivo donde la violencia parece latir incluso cuando todavía no ha estallado. También sobresale el trabajo del diseño de sonido, más contenido y preciso de lo habitual en este tipo de relatos, así como el desempeño de un reparto joven que consigue sostener con autenticidad el peso del universo narrativo sin depender de la sombra de los actores que impulsaron el éxito internacional de ‘Gomorra’. La serie mantiene el pulso a lo largo de sus seis capítulos y deja claro desde el inicio cuál será su tono visual y emocional, aunque antes juegue con una breve sensación de espejismo.
Durante sus primeros compases, canciones como ‘Superdance’, de Bus Connection, o ‘Shake Your Booty’, de KC and the Sunshine Band, aportan una energía luminosa que pronto se desvanece cuando la imagen comienza a ensombrecerse y la paleta cromática deriva hacia los tonos ocres, grises y apagados que dominan gran parte del relato. Es ahí donde la serie encuentra también una de sus principales limitaciones: en ocasiones muestra una necesidad excesiva de explicar cada transformación y de justificar cada paso del personaje, como si toda deriva criminal necesitara apoyarse inevitablemente en una herida, una admiración precoz o una experiencia traumática. Más que limitarse a retratar un contexto mafioso, la ficción apuesta a menudo por un relato de iniciación muy centrado en la evolución interna de Pietro, en su atracción por las figuras de poder y en cómo la ambición y la violencia van moldeando su mirada sobre el mundo. Esa elección funciona durante buena parte del metraje, aunque en algunos momentos se vuelve insistente. Aun así, ‘Gomorra, el origen’ conserva una notable capacidad de atracción y convierte sus episodios, de cerca de una hora, en un visionado ágil, absorbente y visualmente poderoso, lo bastante estimulante como para dejar abierta la puerta a seguir explorando el ascenso de un personaje llamado a dominar las calles de Nápoles.
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