Sorprende comprobar que Mayte Martín llevaba más de un cuarto de siglo sin grabar flamenco, sobre todo porque ella nunca ha dejado de cantarlo. De hecho, la cantaora barcelonesa, de 60 años, siempre ha mantenido una muy fiel legión de aficionados que acude a sus conciertos con una devoción casi litúrgica, la que corresponde a la también devota entrega de la artista y a su compromiso con el cante. Martín bien podría haber publicado cualquiera de los directos de sus muchos y memorables recitales que ha venido encadenando, pero siempre se resistió.
Sorprende comprobar que Mayte Martín llevaba más de un cuarto de siglo sin grabar flamenco, sobre todo porque ella nunca ha dejado de cantarlo. De hecho, la cantaora barcelonesa, de 60 años, siempre ha mantenido una muy fiel legión de aficionados que acude a sus conciertos con una devoción casi litúrgica, la que corresponde a la también devota entrega de la artista y a su compromiso con el cante. Martín bien podría haber publicado cualquiera de los directos de sus muchos y memorables recitales que ha venido encadenando, pero siempre se resistió. Seguir leyendo EL PAÍS
