Billy Magnussen (Woodhaven, Nueva York) nació para ser actor y no sólo por el despliegue para su papel como el caótico Duncan Park de «The Audacity», que acaba de estrenar AMC+, sino porque está entregado a dar a los espectadores todo lo que tiene, y también a nuevos creadores.
¿Qué le hizo decir: «Quiero interpretar a este tipo»? ¿Hubo algún momento de «no sé si puedo hacerlo»?
Nunca hubo un «no quiero hacerlo». Eso no existió. Jonathan Glazer es probablemente uno de los mejores guionistas vivos; de los mejores escritores ingleses hoy en día, y eso se ve en su trabajo en «Succession», «Better Call Saul» y «Bad Sisters». Pero cuando leí el guion, me pareció fascinante. Un personaje que empieza con pureza en la industria que estaba desarrollando, y que poco a poco se va corrompiendo, perdiéndose y volviéndose delirante. Explorar a ese personaje era como tener un caramelo en un plato. Fue como: «Vamos allá». Ver todas las partes hermosas y repugnantes de este tipo. Todo está en el guion. Como actor, eso es lo que buscas: esa profundidad de personaje y poder interpretar cada emoción que vive dentro de ese hombre. Ojalá eso se vea reflejado.
Cuando estaba creando a Duncan, ¿tomó a alguien como referencia para construirlo, algún CEO o alguien similar?
La respuesta es sí, y puedes leer sobre ellos en cualquier titular ahora mismo. Estos personajes existen ahí fuera. Mi trabajo como actor es observar el mundo, encontrar personajes y rasgos de personas reales y crear a Duncan a partir de eso. Tomo lo bueno, lo malo, lo feo y lo bello de la gente que vemos ahí fuera. Pero no quería que Duncan fuera una persona concreta. Quería que tuviera su propia identidad, y es una mezcla de todas esas personas. Al final, estamos hablando de la humanidad de esta historia. Estos personajes viven en un mundo de ilusión.
¿Cómo encuentra el equilibrio tonal para que el público pueda reírse y al mismo tiempo sentirse incómodo con él?
Cometo errores, y de eso trata la humanidad. Todos somos humanos, y si no exploro los límites del personaje, incluso cuando me paso, nunca sabré realmente dónde vive. Además, Jonathan Glazer es un guionista tan talentoso que mi trabajo, como el de los demás actores, es ser un vehículo de sus palabras y dar vida al guion. Intento ser honesto con todo lo que hago. Explorarlo y encontrarlo dentro de mí como actor y como persona. No hay un equilibrio concreto. Puede que sea un tipo de actor particular, pero no sigo reglas ni fórmulas. Intento empujar los límites todo lo posible, para mí y para el personaje. No creo que haya un truco. La magia viene de mis imperfecciones y mis errores.
En la serie, su personaje dice: «Todo el mundo me mira esperando a que la cague». ¿Siente que la vida como actor es así?
Personalmente, no lo veo así. No estoy diciendo que quiero que la gente me vea fallar. No me identifico con esa presión. Amo a la gente con la que trabajo, quiero contar historias y pongo toda mi alma en ello. No estoy esperando que alguien quiera verme fracasar.
¿Ni siquiera al principio de su carrera?
Cuando empecé, solo tenía esperanza. No tenía otra opción. Ahora, como adulto, el miedo es más bien: «Espero que guste». Sé lo que es pasar hambre, estar sin trabajo. Ya no me da miedo porque lo superé. Ahora quiero hacer justicia al trabajo de Jonathan Glazer y al de mis compañeros. Quiero ser lo mejor posible para ellos. Y tengo más de 20 años de experiencia que aportar. Me levanto por la mañana… aunque tenga miedo de la vida.
En su carrera ha estado en grandes franquicias, remakes, Disney, cine, y ahora tiene su propia productora. Ha pasado por muchos sitios. ¿Es «The Audacity» un paso más o un experimento?
No. Me encanta ser actor, de verdad. Pero esta fue la oportunidad de ser por primera vez el número uno en una serie, el protagonista. Nunca había tenido esa experiencia. Y es un crecimiento personal: entender lo que significa liderar, marcar el tono, explorar de lo que soy capaz. Además, el personaje de Duncan me parecía salvaje y divertido. Quería desafiarme. Me di cuenta de que la diferencia entre Duncan y yo es que él es muy inseguro. Yo tengo inseguridades, pero no así. Siempre estoy creciendo como actor, perfeccionando mi oficio. Pero crear una productora es otra cosa. Como actor, eres un color en la paleta de otro: puedes ser el mejor azul, pero sigues siendo parte de la paleta de otro. Como productor, tienes la paleta. Creas el mundo, participas en el guion, en la dirección, en el diseño… eres el artista de todo.
¿Cuál es su opinión sobre la IA y el mundo tecnológico actual?
Es algo hermoso que se creó para conectar a la gente y hacer la vida más fácil, pero irónicamente también la ha complicado.
El intérprete da vida a Duncan Park en «The Audacity», de AMC+, su primer papel protagonista en televisión
Billy Magnussen (Woodhaven, Nueva York) nació para ser actor y no sólo por el despliegue para su papel como el caótico Duncan Park de «The Audacity», que acaba de estrenar AMC+, sino porque está entregado a dar a los espectadores todo lo que tiene, y también a nuevos creadores.
¿Qué le hizo decir: «Quiero interpretar a este tipo»? ¿Hubo algún momento de «no sé si puedo hacerlo»?
Nunca hubo un «no quiero hacerlo». Eso no existió. Jonathan Glazer es probablemente uno de los mejores guionistas vivos; de los mejores escritores ingleses hoy en día, y eso se ve en su trabajo en «Succession», «Better Call Saul» y «Bad Sisters». Pero cuando leí el guion, me pareció fascinante. Un personaje que empieza con pureza en la industria que estaba desarrollando, y que poco a poco se va corrompiendo, perdiéndose y volviéndose delirante. Explorar a ese personaje era como tener un caramelo en un plato. Fue como: «Vamos allá». Ver todas las partes hermosas y repugnantes de este tipo. Todo está en el guion. Como actor, eso es lo que buscas: esa profundidad de personaje y poder interpretar cada emoción que vive dentro de ese hombre. Ojalá eso se vea reflejado.
Cuando estaba creando a Duncan, ¿tomó a alguien como referencia para construirlo, algún CEO o alguien similar?
La respuesta es sí, y puedes leer sobre ellos en cualquier titular ahora mismo. Estos personajes existen ahí fuera. Mi trabajo como actor es observar el mundo, encontrar personajes y rasgos de personas reales y crear a Duncan a partir de eso. Tomo lo bueno, lo malo, lo feo y lo bello de la gente que vemos ahí fuera. Pero no quería que Duncan fuera una persona concreta. Quería que tuviera su propia identidad, y es una mezcla de todas esas personas. Al final, estamos hablando de la humanidad de esta historia. Estos personajes viven en un mundo de ilusión.
¿Cómo encuentra el equilibrio tonal para que el público pueda reírse y al mismo tiempo sentirse incómodo con él?
Cometo errores, y de eso trata la humanidad. Todos somos humanos, y si no exploro los límites del personaje, incluso cuando me paso, nunca sabré realmente dónde vive. Además, Jonathan Glazer es un guionista tan talentoso que mi trabajo, como el de los demás actores, es ser un vehículo de sus palabras y dar vida al guion. Intento ser honesto con todo lo que hago. Explorarlo y encontrarlo dentro de mí como actor y como persona. No hay un equilibrio concreto. Puede que sea un tipo de actor particular, pero no sigo reglas ni fórmulas. Intento empujar los límites todo lo posible, para mí y para el personaje. No creo que haya un truco. La magia viene de mis imperfecciones y mis errores.
En la serie, su personaje dice: «Todo el mundo me mira esperando a que la cague». ¿Siente que la vida como actor es así?
Personalmente, no lo veo así. No estoy diciendo que quiero que la gente me vea fallar. No me identifico con esa presión. Amo a la gente con la que trabajo, quiero contar historias y pongo toda mi alma en ello. No estoy esperando que alguien quiera verme fracasar.
¿Ni siquiera al principio de su carrera?
Cuando empecé, solo tenía esperanza. No tenía otra opción. Ahora, como adulto, el miedo es más bien: «Espero que guste». Sé lo que es pasar hambre, estar sin trabajo. Ya no me da miedo porque lo superé. Ahora quiero hacer justicia al trabajo de Jonathan Glazer y al de mis compañeros. Quiero ser lo mejor posible para ellos. Y tengo más de 20 años de experiencia que aportar. Me levanto por la mañana… aunque tenga miedo de la vida.
En su carrera ha estado en grandes franquicias, remakes, Disney, cine, y ahora tiene su propia productora. Ha pasado por muchos sitios. ¿Es «The Audacity» un paso más o un experimento?
No. Me encanta ser actor, de verdad. Pero esta fue la oportunidad de ser por primera vez el número uno en una serie, el protagonista. Nunca había tenido esa experiencia. Y es un crecimiento personal: entender lo que significa liderar, marcar el tono, explorar de lo que soy capaz. Además, el personaje de Duncan me parecía salvaje y divertido. Quería desafiarme. Me di cuenta de que la diferencia entre Duncan y yo es que él es muy inseguro. Yo tengo inseguridades, pero no así. Siempre estoy creciendo como actor, perfeccionando mi oficio. Pero crear una productora es otra cosa. Como actor, eres un color en la paleta de otro: puedes ser el mejor azul, pero sigues siendo parte de la paleta de otro. Como productor, tienes la paleta. Creas el mundo, participas en el guion, en la dirección, en el diseño… eres el artista de todo.
¿Cuál es su opinión sobre la IA y el mundo tecnológico actual?
Es algo hermoso que se creó para conectar a la gente y hacer la vida más fácil, pero irónicamente también la ha complicado.
Series
