Carrusel de melancolías, de Leonora Vicuña (Santiago de Chile, 1952), es mucho más que un libro de fotografía: es una especie de registro visual de un periodo histórico concreto, construido desde una mirada íntima y poética que enfoca a lo invisible. Bajo una mirada libertaria y humanista, la fotógrafa chilena revela la intimidad de aquellos espacios que quedan fuera del discurso oficial, construyendo una realidad sombría que posteriormente colorea con lápices y otras tinturas, transformando la imagen sagrada casi como una artesana que la reinterpreta a su modo, mucho antes de la fotografía digital y Photoshop.
Carrusel de melancolías, de Leonora Vicuña (Santiago de Chile, 1952), es mucho más que un libro de fotografía: es una especie de registro visual de un periodo histórico concreto, construido desde una mirada íntima y poética que enfoca a lo invisible. Bajo una mirada libertaria y humanista, la fotógrafa chilena revela la intimidad de aquellos espacios que quedan fuera del discurso oficial, construyendo una realidad sombría que posteriormente colorea con lápices y otras tinturas, transformando la imagen sagrada casi como una artesana que la reinterpreta a su modo, mucho antes de la fotografía digital y Photoshop. Seguir leyendo
Carrusel de melancolías, de Leonora Vicuña (Santiago de Chile, 1952), es mucho más que un libro de fotografía: es una especie de registro visual de un periodo histórico concreto, construido desde una mirada íntima y poética que enfoca a lo invisible. Bajo una mirada libertaria y humanista, la fotógrafa chilena revela la intimidad de aquellos espacios que quedan fuera del discurso oficial, construyendo una realidad sombría que posteriormente colorea con lápices y otras tinturas, transformando la imagen sagrada casi como una artesana que la reinterpreta a su modo, mucho antes de la fotografía digital y Photoshop.
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