Las salas de teatro de Madrid y Barcelona recogen algunas de las obras más icónicas de los últimos siglos. Y lo hacen con originales matices que adaptan la trama de hace siglos a una realidad mucho más contemporánea. Andrea Jiménez, Sergi Belbel, Josep Pere Peyró y Josep Maria Mestres reinventan algo que ya estaba creado y se lo llevan a su terreno durante estos próximos mayo y junio.
Dramas como La dama boba, Antígona o Hamlet encuentran en las salas españolas un lugar para seguir contándose, aunque a través de una mirada mucho más contemporánea
Las salas de teatro de Madrid y Barcelona recogen algunas de las obras más icónicas de los últimos siglos. Y lo hacen con originales matices que adaptan la trama de hace siglos a una realidad mucho más contemporánea. Andrea Jiménez, Sergi Belbel, Josep Pere Peyró y Josep Maria Mestres reinventan algo que ya estaba creado y se lo llevan a su terreno durante estos próximos mayo y junio.
La historia de Antígona es la de una joven que desafía el poder en aras de su conciencia y lo que ella creía el camino correcto, aunque eso la lleve a un destino trágico. Y con esta premisa tan cuidada, la directora Andrea Jiménez busca perfiles similares al de aquella mítica mujer en su nueva obra Contra Antígona. Porque…¿quién esta dispuesto hoy a sacrificarlo todo por el bien común? A esa pregunta responde en el espectáculo de dos horas y media que ya está disponible en el Teatro Lliure de Barcelona.
Jiménez, con ayuda de Victora Szpunberg al frente de la dramaturgia, no solo se limita a adaptar uno de los clásicos del teatro, sino que convierte el escenario en una especie de experimento sobre la autoridad, el sacrificio y el compromiso con la causa. Y, mientras mezcla la ficción con la realidad escénica, surge una pregunta: «¿Quien es, hoy, Antígona?».
Sergi Belbel no entiende Hamlet. No lo hacía antes, y no lo hace ahora. El director catalán sigue maravillándose una y otra vez por el ingenio shakesperiano, aunque sin llegar a comprender como esos «interminables monólogos» dan lugar a una pieza tan única. Precisamente de esta incomprensión, de esta irremediable admiración, nace Hamlet 0.1, una obra que ya ha llegado al Teatro Español para quedarse y que convierte el primer acto de la pieza inglesa en un espectáculo cómico con Enric Cambray a la cabeza. «Nunca ningún director me dará el papel de Hamlet», dijo una vez el actor principal de esta reinterpretación.
Y sigue siendo verdad, pues Hamlet 0.1 no es una versión más de todas las que han plagado el teatro durante siglos, sino que se articula como un monólogo «gamberro» para analizar y jugar con ese primer acto y esos interludios -de nuevo, «interminables»- que caracterizan a la obra. Esta versión 0.1 del espectáculo no rompe con la línea original, sino que a través de un Stand-Up Comedy -¿o más bien Tragedy?- el autor del texto explora nuevas formas de narrarlo. Cambray se enfrenta cara a cara a un público para reflexionar sobre la construcción de su personaje. Es entonces cuando ese «ser o no ser» deja de ser la verdadera cuestión del asunto.
Por sus tablas de madera han pasado decenas de obras de envergadura creativa. La Vampira del Raval, Germans de sang o El miracle d’Anne Sullivan son solo algunas de las piezas por las que apostaba el Teatre Raval. La bajada inesperada -o quizá no tanto- de su telón, y el traspaso del recinto cultural otorgan ahora una nueva vida al lugar, ubicado en la calle Sant Antoni Abad. Además de la biografía de Lorca en la obra Federico García, el escenario también será testigo de Set maneres de ser Hamlet, un espectáculo total -dirección, texto y actuación- de Josep Pere Peyró en el que esta reinvención de los clásicos se vuelve aun más evidente.
Y como de Hamlets va la cosa, esta pieza también tiene poco que envidiarle a la representación original de Shakespeare. Se trata, de hecho, de una versión fragmentada donde el personaje toma inspiración de algunas de las técnicas interpretativas más icónicas de los últimos siglos. Lejos del conflicto y el misterio incorporado en la pieza inglesa, Peyró fabrica una oda a la profesión teatral y a todos sus oficiantes en esta nueva historia sobre la identidad inestable y las perspectivas cambiantes de un mismo hecho.
¿Quién dijo que la mujer deba ser tonta o sumisa para ser amada? Para el director de teatro Josep Maria Mestres la respuesta a esta cuestión se halla en La dama boba. Pero no en la versión de Lope de Vega, sino en la suya propia, en la que se estrena el próximo 28 de mayo en los Teatros del Canal. Casi dos horas de espectáculo en el que lo que un día asumió el dramaturgo del Siglo de Oro hoy se vuelve a cuestionar con una mirada más contemporánea.
La historia, siguiendo la línea original, sigue el enamoramiento de Finea y como esta se vuelve inteligente a medida que su cortejo avanza. En la nueva versión, sin embargo, más que mostrar que el amor influye en la sabiduría, Mestres sugiere que esa «dama boba» siempre tuvo potencial y que su ingenio solamente estaba oculto por las circunstancias sociales del Madrid del siglo XVI. Como su precursor, la representación moderna sigue esa línea cómica propia de las piezas de Lope de Vega, mientras el amor, la educación, el interés económico y, especialmente, el papel de la mujer en la sociedad se suceden uno tras otro en la Sala Verde del espacio madrileño.
Teatro – Noticias sobre teatro




