La decencia de cerrar las ventanas

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La leyenda de lady Godiva no habla solo de desnudez; habla, sobre todo, de decencia pública. Según la tradición, Godiva pidió a su marido, señor de Coventry, que aliviara la carga fiscal de sus vecinos. Él, intuyendo que la humillación sería más eficaz que la compasión, le impuso una condición cruel: atravesar la ciudad desnuda montada a caballo. Ella aceptó, pero pidió a los vecinos que se metieran en sus casas y cerraran puertas y ventanas.

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 La revelación irrelevante de conductas personales es políticamente devastadora porque desplaza el juicio de la prueba a la insinuación.  .

La leyenda de lady Godiva no habla solo de desnudez; habla, sobre todo, de decencia pública. Según la tradición, Godiva pidió a su marido, señor de Coventry, que aliviara la carga fiscal de sus vecinos. Él, intuyendo que la humillación sería más eficaz que la compasión, le impuso una condición cruel: atravesar la ciudad desnuda montada a caballo. Ella aceptó, pero pidió a los vecinos que se metieran en sus casas y cerraran puertas y ventanas.

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