El tránsito de operarios, camiones y grúas no se detiene estos días en el recinto Iberdrola Music, en la frontera entre el Ayuntamiento de Madrid y Getafe. Entre el ir y venir de los montadores, ya se escuchan las primeras pruebas de sonido de una edición que arrancará este miércoles y reunirá hasta 55.000 asistentes diarios. Sin embargo, el festival Mad Cool vuelve acompañado de un conflicto que sigue sin resolverse. La organización asegura haber reforzado las medidas de movilidad y convivencia con el entorno, mientras la Plataforma Stop Festivales Villaverde sostiene que las mejoras “se están haciendo para los asistentes; para los vecinos, nada” y denuncia que durante los grandes conciertos “no se puede dormir”. Esta será la cuarta edición consecutiva en este recinto, convertido en la sede estable del festival tras sus dos primeras ediciones en la Caja Mágica y otras tres en Valdebebas, junto a Ifema.
El tránsito de operarios, camiones y grúas no se detiene estos días en el recinto Iberdrola Music, en la frontera entre el Ayuntamiento de Madrid y Getafe. Entre el ir y venir de los montadores, ya se escuchan las primeras pruebas de sonido de una edición que arrancará este miércoles y reunirá hasta 55.000 asistentes diarios. Sin embargo, el festival Mad Cool vuelve acompañado de un conflicto que sigue sin resolverse. La organización asegura haber reforzado las medidas de movilidad y convivencia con el entorno, mientras la Plataforma Stop Festivales Villaverde sostiene que las mejoras “se están haciendo para los asistentes; para los vecinos, nada” y denuncia que durante los grandes conciertos “no se puede dormir”. Esta será la cuarta edición consecutiva en este recinto, convertido en la sede estable del festival tras sus dos primeras ediciones en la Caja Mágica y otras tres en Valdebebas, junto a Ifema. Seguir leyendo EL PAÍS
