El esperado viaje de la Virgen de la Peña de Francia desde Cantabria a Salamanca 260 años después

Es cruzar la puerta y contemplar a una virgen centenaria, posada sobre una mesa de madera, elegante en el recibidor de esta casa. La escultura, de unos 60 centímetros de altura, presenta a la madre de Jesucristo tallada sobre madera negra, con ornamentadas coronas tanto en su cabeza como en la del niño que lleva en el brazo. Viste con un mantón largo con tonos dorados y carmesíes y posa sus pies sobre unos cuantos lustrosos querubines. La representación se realizó en 1765 como réplica exacta de una virgen que se hallaba en la Peña de Francia (Salamanca), si bien aquella fue robada y acabó destruida: solo queda esta como legado, pero a cientos de kilómetros. La virgen de la Peña de Francia reposa en un recibidor de una casa de Villaverde de Pontones (Cantabria), donde vive el heredero del maestro que ordenó la copia. Ahora, tras siglos de idas y vueltas, han decidido llevarla temporalmente al santuario para que esa comunidad pueda observarla.

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 Es cruzar la puerta y contemplar a una virgen centenaria, posada sobre una mesa de madera, elegante en el recibidor de esta casa. La escultura, de unos 60 centímetros de altura, presenta a la madre de Jesucristo tallada sobre madera negra, con ornamentadas coronas tanto en su cabeza como en la del niño que lleva en el brazo. Viste con un mantón largo con tonos dorados y carmesíes y posa sus pies sobre unos cuantos lustrosos querubines. La representación se realizó en 1765 como réplica exacta de una virgen que se hallaba en la Peña de Francia (Salamanca), si bien aquella fue robada y acabó destruida: solo queda esta como legado, pero a cientos de kilómetros. La virgen de la Peña de Francia reposa en un recibidor de una casa de Villaverde de Pontones (Cantabria), donde vive el heredero del maestro que ordenó la copia. Ahora, tras siglos de idas y vueltas, han decidido llevarla temporalmente al santuario para que esa comunidad pueda observarla. Seguir leyendo  

Es cruzar la puerta y contemplar a una virgen centenaria, posada sobre una mesa de madera, elegante en el recibidor de esta casa. La escultura, de unos 60 centímetros de altura, presenta a la madre de Jesucristo tallada sobre madera negra, con ornamentadas coronas tanto en su cabeza como en la del niño que lleva en el brazo. Viste con un mantón largo con tonos dorados y carmesíes y posa sus pies sobre unos cuantos lustrosos querubines. La representación se realizó en 1765 como réplica exacta de una virgen que se hallaba en la Peña de Francia (Salamanca), si bien aquella fue robada y acabó destruida: solo queda esta como legado, pero a cientos de kilómetros. La virgen de la Peña de Francia reposa en un recibidor de una casa de Villaverde de Pontones (Cantabria), donde vive el heredero del maestro que ordenó la copia. Ahora, tras siglos de idas y vueltas, han decidido llevarla temporalmente al santuario para que esa comunidad pueda observarla.

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