Netflix acaba de recuperar uno de los casos criminales más conocidos de Estados Unidos con ‘Unabomber’, una nueva película inspirada en la historia de Ted Kaczynski. Dirigida por Janus Metz, la cinta se estrenó este 25 de septiembre y tiene a Jacob Tremblay interpretando al futuro terrorista durante su juventud, acompañado por Russell Crowe y Shailene Woodley.
La película se mueve entre dos momentos de su vida. Por un lado, sigue a un Kaczynski de apenas 16 años que llega a Harvard convertido en un prodigio de las matemáticas; por otro, salta varias décadas hacia delante para mostrar la investigación del FBI que terminó con su captura después de 17 años enviando y colocando bombas por Estados Unidos. Woodley interpreta a Joanne Miller, una agente ficticia creada como puerta de entrada a la investigación, mientras que Crowe se pone en la piel del profesor de Harvard Henry Murray.
La historia puede sonar a material creado específicamente para un ‘thriller’, pero lo esencial ocurrió realmente. Theodore John Kaczynski nació en Chicago en 1942 y fue un estudiante extraordinariamente precoz. Ingresó en Harvard con solo 16 años, se doctoró posteriormente en Matemáticas por la Universidad de Michigan y, con 25, empezó a enseñar en la Universidad de California en Berkeley. Apenas dos años después abandonó aquel puesto y acabó alejándose prácticamente por completo de la vida académica.
De Harvard a una cabaña en Montana
En 1971, Kaczynski se instaló cerca de Lincoln, Montana, en una pequeña cabaña sin agua corriente ni electricidad. Buscaba una existencia alejada de una sociedad industrial y tecnológica que cada vez rechazaba con mayor intensidad. Aquello acabó convirtiéndose también en el lugar desde el que prepararía buena parte de sus crímenes.
Hay además un episodio de su juventud al que la película de Netflix concede especial importancia. Durante su etapa en Harvard, Kaczynski participó en una serie de experimentos psicológicos dirigidos por Henry Murray en los que los estudiantes eran sometidos a situaciones deliberadamente agresivas y estresantes. Es un hecho documentado y uno de los capítulos más controvertidos de su biografía, aunque conviene no caer en la tentación sencilla de convertirlo en la explicación de todo lo que ocurrió después: no está demostrado que aquellas pruebas fueran la causa de su posterior deriva criminal.
A finales de los años 70 empezó esa deriva de la peor manera posible. En 1978 apareció su primera bomba en una universidad de Chicago y, durante los siguientes 17 años, Kaczynski envió o colocó 16 artefactos explosivos. Sus objetivos estuvieron vinculados principalmente a universidades, aerolíneas, científicos, ejecutivos y empresas relacionadas de alguna manera con la tecnología y la sociedad industrial.
Los ataques mataron a tres personas e hirieron a cerca de dos docenas. En 1979 llegó incluso a colocar una bomba en un vuelo de American Airlines que viajaba de Chicago a Washington. El artefacto comenzó a arder en la bodega, pero no explotó como estaba previsto y el avión pudo aterrizar.
El apodo que terminaría haciéndolo mundialmente conocido tampoco salió de él. “Unabomber” procede de UNABOM, el nombre con el que el FBI bautizó una investigación relacionada inicialmente con atentados contra universidades y aerolíneas: UNiversity and Airline BOMbing. La operación llegó a movilizar a más de 150 investigadores, analistas y especialistas.
El manifiesto que acabó delatándolo
Durante años, uno de los grandes problemas del FBI fue precisamente que Kaczynski era extremadamente cuidadoso. Construía los artefactos con materiales difíciles de rastrear, escogía objetivos sin conexiones evidentes entre ellos y dejaba pocas pistas que pudieran conducir hasta él.
La investigación dio un giro en 1995. Kaczynski envió un texto de unas 35.000 palabras en el que exponía su rechazo a la sociedad industrial y al desarrollo tecnológico y planteó que dejaría de matar si sus ideas eran publicadas. Después de debatir si aceptar o no las condiciones de un terrorista, las autoridades recomendaron difundir el escrito con otra esperanza: que alguien reconociera al autor.
Y alguien lo hizo.
Linda Patrik, mujer de David Kaczynski, el hermano menor de Ted, detectó similitudes entre aquellas ideas y cosas que su cuñado llevaba años escribiendo y defendiendo. David terminó entregando a las autoridades cartas y documentos de su hermano. Los especialistas compararon aquellos textos con el manifiesto y encontraron suficientes coincidencias lingüísticas como para centrar la investigación en él.
El 3 de abril de 1996, el FBI llegó hasta la cabaña de Montana. Dentro encontró componentes para fabricar explosivos, unas 40.000 páginas manuscritas con referencias a los atentados y una bomba terminada y preparada para ser enviada. La persecución que había durado casi dos décadas había terminado.
Kaczynski se declaró culpable en 1998 y fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Pasó buena parte de su condena en una prisión federal de máxima seguridad de Colorado y murió en junio de 2023, con 81 años. Su muerte fue declarada un suicidio.
‘Unabomber’, la nueva versión de Netflix
La película de Janus Metz intenta reconstruir precisamente cómo aquel joven matemático brillante terminó convirtiéndose en el hombre más buscado por una enorme operación federal. Netflix presenta a Jacob Tremblay como el Kaczynski universitario y utiliza su paso por Harvard como punto de partida para explorar su aislamiento y radicalización.
Russell Crowe interpreta a Henry Murray, mientras que Shailene Woodley encarna a un personaje ficticio, la agente del FBI Joanne Miller. Esa licencia deja claro que estamos ante una película inspirada en hechos reales y no ante una reconstrucción documental de la investigación.
‘Unabomber’ dura aproximadamente una hora y 40 minutos y ya puede verse en Netflix España.
Más allá de ‘Unabomber’: dónde ver su historia en ‘streaming’
Quien termine la película con ganas de separar con más claridad realidad y dramatización no tiene que salir de Netflix. La plataforma dispone también de ‘En palabras del Unabomber’, una miniserie documental de cuatro episodios que recorre sus atentados, sus escritos y la investigación a partir de material de archivo y testimonios. También aborda los experimentos psicológicos de Harvard, aunque desde una perspectiva documental.
Otra opción especialmente interesante es ‘Manhunt: Unabomber’, la primera temporada de la serie antológica ‘Manhunt’. Aquí Paul Bettany interpreta a Kaczynski y Sam Worthington al investigador Jim Fitzgerald, y la historia pone mucho más peso en el análisis del lenguaje del manifiesto y en la investigación que permitió llegar hasta el sospechoso. Sus ocho episodios están disponibles actualmente en España a través de Lionsgate+ en Amazon Channels; JustWatch también muestra disponibilidad promocional mediante Prime Video.
Hay además una película anterior, ‘Unabomber: Terrorista’ (‘Ted K’), estrenada en 2021 y protagonizada por Sharlto Copley. A diferencia de la nueva producción de Netflix, se concentra especialmente en los años de aislamiento de Kaczynski en Montana y en su progresiva radicalización. El problema para el espectador español es que actualmente no está disponible legalmente en ‘streaming’ en España.
La nueva ‘Unabomber’ vuelve así sobre una historia que el cine y la televisión han abordado varias veces por una razón evidente: un brillante matemático que abandona la universidad, se encierra en una cabaña y consigue mantener al FBI buscando durante casi dos décadas al responsable de una campaña de bombas parece construido para la ficción. Solo que, en este caso, lo más inquietante es precisamente que la parte esencial no lo fue.
La nueva película de Netflix vuelve sobre el caso de Ted Kaczynski, el matemático que durante 17 años envió bombas a universidades, aerolíneas y figuras vinculadas al desarrollo tecnológico
Netflix acaba de recuperar uno de los casos criminales más conocidos de Estados Unidos con ‘Unabomber’, una nueva película inspirada en la historia de Ted Kaczynski. Dirigida por Janus Metz, la cinta se estrenó este 25 de septiembre y tiene a Jacob Tremblay interpretando al futuro terrorista durante su juventud, acompañado por Russell Crowe y Shailene Woodley.
La película se mueve entre dos momentos de su vida. Por un lado, sigue a un Kaczynski de apenas 16 años que llega a Harvard convertido en un prodigio de las matemáticas; por otro, salta varias décadas hacia delante para mostrar la investigación del FBI que terminó con su captura después de 17 años enviando y colocando bombas por Estados Unidos. Woodley interpreta a Joanne Miller, una agente ficticia creada como puerta de entrada a la investigación, mientras que Crowe se pone en la piel del profesor de Harvard Henry Murray.
La historia puede sonar a material creado específicamente para un ‘thriller’, pero lo esencial ocurrió realmente. Theodore John Kaczynski nació en Chicago en 1942 y fue un estudiante extraordinariamente precoz. Ingresó en Harvard con solo 16 años, se doctoró posteriormente en Matemáticas por la Universidad de Michigan y, con 25, empezó a enseñar en la Universidad de California en Berkeley. Apenas dos años después abandonó aquel puesto y acabó alejándose prácticamente por completo de la vida académica.
De Harvard a una cabaña en Montana
En 1971, Kaczynski se instaló cerca de Lincoln, Montana, en una pequeña cabaña sin agua corriente ni electricidad. Buscaba una existencia alejada de una sociedad industrial y tecnológica que cada vez rechazaba con mayor intensidad. Aquello acabó convirtiéndose también en el lugar desde el que prepararía buena parte de sus crímenes.
Hay además un episodio de su juventud al que la película de Netflix concede especial importancia. Durante su etapa en Harvard, Kaczynski participó en una serie de experimentos psicológicos dirigidos por Henry Murray en los que los estudiantes eran sometidos a situaciones deliberadamente agresivas y estresantes. Es un hecho documentado y uno de los capítulos más controvertidos de su biografía, aunque conviene no caer en la tentación sencilla de convertirlo en la explicación de todo lo que ocurrió después: no está demostrado que aquellas pruebas fueran la causa de su posterior deriva criminal.
A finales de los años 70 empezó esa deriva de la peor manera posible. En 1978 apareció su primera bomba en una universidad de Chicago y, durante los siguientes 17 años, Kaczynski envió o colocó 16 artefactos explosivos. Sus objetivos estuvieron vinculados principalmente a universidades, aerolíneas, científicos, ejecutivos y empresas relacionadas de alguna manera con la tecnología y la sociedad industrial.
Los ataques mataron a tres personas e hirieron a cerca de dos docenas. En 1979 llegó incluso a colocar una bomba en un vuelo de American Airlines que viajaba de Chicago a Washington. El artefacto comenzó a arder en la bodega, pero no explotó como estaba previsto y el avión pudo aterrizar.
El apodo que terminaría haciéndolo mundialmente conocido tampoco salió de él. “Unabomber” procede de UNABOM, el nombre con el que el FBI bautizó una investigación relacionada inicialmente con atentados contra universidades y aerolíneas: UNiversity and Airline BOMbing. La operación llegó a movilizar a más de 150 investigadores, analistas y especialistas.
El manifiesto que acabó delatándolo
Durante años, uno de los grandes problemas del FBI fue precisamente que Kaczynski era extremadamente cuidadoso. Construía los artefactos con materiales difíciles de rastrear, escogía objetivos sin conexiones evidentes entre ellos y dejaba pocas pistas que pudieran conducir hasta él.
La investigación dio un giro en 1995. Kaczynski envió un texto de unas 35.000 palabras en el que exponía su rechazo a la sociedad industrial y al desarrollo tecnológico y planteó que dejaría de matar si sus ideas eran publicadas. Después de debatir si aceptar o no las condiciones de un terrorista, las autoridades recomendaron difundir el escrito con otra esperanza: que alguien reconociera al autor.
Y alguien lo hizo.
Linda Patrik, mujer de David Kaczynski, el hermano menor de Ted, detectó similitudes entre aquellas ideas y cosas que su cuñado llevaba años escribiendo y defendiendo. David terminó entregando a las autoridades cartas y documentos de su hermano. Los especialistas compararon aquellos textos con el manifiesto y encontraron suficientes coincidencias lingüísticas como para centrar la investigación en él.
El 3 de abril de 1996, el FBI llegó hasta la cabaña de Montana. Dentro encontró componentes para fabricar explosivos, unas 40.000 páginas manuscritas con referencias a los atentados y una bomba terminada y preparada para ser enviada. La persecución que había durado casi dos décadas había terminado.
Kaczynski se declaró culpable en 1998 y fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Pasó buena parte de su condena en una prisión federal de máxima seguridad de Colorado y murió en junio de 2023, con 81 años. Su muerte fue declarada un suicidio.
‘Unabomber’, la nueva versión de Netflix
La película de Janus Metz intenta reconstruir precisamente cómo aquel joven matemático brillante terminó convirtiéndose en el hombre más buscado por una enorme operación federal. Netflix presenta a Jacob Tremblay como el Kaczynski universitario y utiliza su paso por Harvard como punto de partida para explorar su aislamiento y radicalización.
Russell Crowe interpreta a Henry Murray, mientras que Shailene Woodley encarna a un personaje ficticio, la agente del FBI Joanne Miller. Esa licencia deja claro que estamos ante una película inspirada en hechos reales y no ante una reconstrucción documental de la investigación.
‘Unabomber’ dura aproximadamente una hora y 40 minutos y ya puede verse en Netflix España.
Más allá de ‘Unabomber’: dónde ver su historia en ‘streaming’
Quien termine la película con ganas de separar con más claridad realidad y dramatización no tiene que salir de Netflix. La plataforma dispone también de ‘En palabras del Unabomber’, una miniserie documental de cuatro episodios que recorre sus atentados, sus escritos y la investigación a partir de material de archivo y testimonios. También aborda los experimentos psicológicos de Harvard, aunque desde una perspectiva documental.
Otra opción especialmente interesante es ‘Manhunt: Unabomber’, la primera temporada de la serie antológica ‘Manhunt’. Aquí Paul Bettany interpreta a Kaczynski y Sam Worthington al investigador Jim Fitzgerald, y la historia pone mucho más peso en el análisis del lenguaje del manifiesto y en la investigación que permitió llegar hasta el sospechoso. Sus ocho episodios están disponibles actualmente en España a través de Lionsgate+ en Amazon Channels; JustWatch también muestra disponibilidad promocional mediante Prime Video.
Hay además una película anterior, ‘Unabomber: Terrorista’ (‘Ted K’), estrenada en 2021 y protagonizada por Sharlto Copley. A diferencia de la nueva producción de Netflix, se concentra especialmente en los años de aislamiento de Kaczynski en Montana y en su progresiva radicalización. El problema para el espectador español es que actualmente no está disponible legalmente en ‘streaming’ en España.
La nueva ‘Unabomber’ vuelve así sobre una historia que el cine y la televisión han abordado varias veces por una razón evidente: un brillante matemático que abandona la universidad, se encierra en una cabaña y consigue mantener al FBI buscando durante casi dos décadas al responsable de una campaña de bombas parece construido para la ficción. Solo que, en este caso, lo más inquietante es precisamente que la parte esencial no lo fue.
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