
Ana Orantes Ruiz murió asesinada por su exmarido el 17 de diciembre de 1997. Dos semanas antes, había aparecido en un programa de Canal Sur contando 40 años de palizas. Se había divorciado, pero el juez determinó que ella y su marido siguieran en su casa de Cúllar Vega (Granada). Ella arriba, él abajo, compartiendo el patio. Él pasaba poco por allí, pero a veces volvía. La última, después de verla en la tele. La quemó viva en aquel patio compartido. Fue una más de las mujeres maltratadas por sus parejas. De las mujeres asesinadas. Pero su historia conmocionó a la sociedad y convirtió en público un problema que hasta entonces se consideraba privado. Este crimen cambió la sensibilidad de la sociedad e impulsó cambios legislativos para afrontarla. En 1999, el Gobierno de Aznar modificó el Código Penal. La violencia psicológica se convirtió en delito y aparecieron las órdenes de alejamiento. En 2004, el Gobierno de Zapatero aprobó la ley integral contra la violencia de género y en 2007, la Ley para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres. El crimen de Ana Orantes despertó la conciencia colectiva ante un problema social que ya existía. Y ese despertar cambió un marco legal que hasta entonces no contemplaba respuestas.
El desahucio de una vecina de 87 años ha provocado una respuesta social a una profunda crisis. Habrá que ver si la política responde a la altura 
Ana Orantes Ruiz murió asesinada por su exmarido el 17 de diciembre de 1997. Dos semanas antes, había aparecido en un programa de Canal Sur contando 40 años de palizas. Se había divorciado, pero el juez determinó que ella y su marido siguieran en su casa de Cúllar Vega (Granada). Ella arriba, él abajo, compartiendo el patio. Él pasaba poco por allí, pero a veces volvía. La última, después de verla en la tele. La quemó viva en aquel patio compartido. Fue una más de las mujeres maltratadas por sus parejas. De las mujeres asesinadas. Pero su historia conmocionó a la sociedad y convirtió en público un problema que hasta entonces se consideraba privado. Este crimen cambió la sensibilidad de la sociedad e impulsó cambios legislativos para afrontarla. En 1999, el Gobierno de Aznar modificó el Código Penal. La violencia psicológica se convirtió en delito y aparecieron las órdenes de alejamiento. En 2004, el Gobierno de Zapatero aprobó la ley integral contra la violencia de género y en 2007, la Ley para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres. El crimen de Ana Orantes despertó la conciencia colectiva ante un problema social que ya existía. Y ese despertar cambió un marco legal que hasta entonces no contemplaba respuestas.
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