Cuando Léon Carvalho, recién nombrado director de la Opéra-Comique, dudaba si reponer Carmen tras la muerte de Georges Bizet, Ludovic Halévy atribuyó sus reticencias a la intérprete que había estrenado el papel protagonista, la temperamental Célestine Galli-Marié: “Dio al personaje una interpretación demasiado realista. Quizá interpretó la Carmen de Mérimée, pero no la nuestra”.
Cuando Léon Carvalho, recién nombrado director de la Opéra-Comique, dudaba si reponer Carmen tras la muerte de Georges Bizet, Ludovic Halévy atribuyó sus reticencias a la intérprete que había estrenado el papel protagonista, la temperamental Célestine Galli-Marié: “Dio al personaje una interpretación demasiado realista. Quizá interpretó la Carmen de Mérimée, pero no la nuestra”. Seguir leyendo EL PAÍS
