
En 1983 el periodista Domingo del Pino, buen conocedor de Marruecos, país en el que fue corresponsal, publicó un libro titulado La última guerra con Marruecos: Ceuta y Melilla. El problema entre nuestros dos países, insistía, era sobre todo un problema de percepción y de opinión sin más solución que el entendimiento. Pero para ello hacía falta, de uno y otro lado, sintonía. Lo que no sobra precisamente hoy, que Ceuta parece convertirse en un CETI masivo permanente.
¿No hay en España y Marruecos una generación de políticos capaces de encauzar una solución estable? 
En 1983 el periodista Domingo del Pino, buen conocedor de Marruecos, país en el que fue corresponsal, publicó un libro titulado La última guerra con Marruecos: Ceuta y Melilla. El problema entre nuestros dos países, insistía, era sobre todo un problema de percepción y de opinión sin más solución que el entendimiento. Pero para ello hacía falta, de uno y otro lado, sintonía. Lo que no sobra precisamente hoy, que Ceuta parece convertirse en un CETI masivo permanente.
Opinión en EL PAÍS
