Linchamiento racista en X

Un suceso terrible y un titular de impacto fue todo lo que hizo falta para intentar arruinarles la vida a Ahmed Benyahia y Youssef Abraoui. El suceso es la espantosa muerte en Burgos de Rosario Sánchez, una mujer de 83 años a la que dos ladrones ataron y amordazaron mientras desvalijaban su casa el pasado 13 de octubre. La víctima murió de insuficiencia respiratoria al no poder alcanzar su aparato de oxígeno. Su cuerpo fue hallado por una asistenta. El titular era que la policía había detenido a dos menores como sospechosos, de 17 y 16 años.

Seguir leyendo

 Una acusación viral contra dos hombres con nombre magrebí muestra con crudeza cómo las redes están al servicio del odio  

editorial

Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Una acusación viral contra dos hombres con nombre magrebí muestra con crudeza cómo las redes están al servicio del odio

El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.

Los dos detenidos por el asesinado de la mujer de Burgos, en una imagen cedida.
El País

Un suceso terrible y un titular de impacto fue todo lo que hizo falta para intentar arruinarles la vida a Ahmed Benyahia y Youssef Abraoui. El suceso es la espantosa muerte en Burgos de Rosario Sánchez, una mujer de 83 años a la que dos ladrones ataron y amordazaron mientras desvalijaban su casa el pasado 13 de octubre. La víctima murió de insuficiencia respiratoria al no poder alcanzar su aparato de oxígeno. Su cuerpo fue hallado por una asistenta. El titular era que la policía había detenido a dos menores como sospechosos, de 17 y 16 años.

Basta que trascienda un crimen especialmente truculento para crear a su alrededor un bulo e iniciar una espiral destructiva en las redes aprovechando su impacto social. Sucedió el sábado, cuando el titular de las detenciones fue manipulado desde una cuenta de X, ahora borrada, para decir que los menores detenidos eran Benyahia y Abraoui. Incluso se publicaron sus fotos.

Ni son menores, ni estaban detenidos, ni estaban en Burgos, ni se conocían entre ellos. Benhahia tiene 20 años y estudia en Barcelona. Abraoui tiene 29 y es taxista en Manresa. Son españoles. Se enteraron por amigos y familiares de que cuentas ultras de X les llamaban asesinos y pedían su muerte. Los mensajes han sido replicados ad infinitum y aún siguen circulando, algunos en inglés, en francés y en italiano, lo que demuestra la conexión internacional de las cuentas que promueven el odio. Sus nombres y sus fotos están por todas partes. “Nos han destrozado la vida”, declaraba Abraoui a EL PAÍS.

El domingo, el Diario de Burgos publicó en exclusiva que los sospechosos eran originarios de Europa del Este y estaban fichados por la policía. Esa información no se ha hecho viral, porque son otro tipo de extranjeros y no generan la misma reacción. El nombre árabe percute sobre los prejuicios, los confirma y los cimenta. En jerga política se llama silbato para perros. No hace falta equiparar abiertamente a menores magrebíes con asesinos de ancianas como hacen los racistas: el que tiene el oído afinado para esa frecuencia, recibe el mensaje.

Todo el episodio muestra el lado más siniestro de las redes, que la extrema derecha ha convertido en una autopista para difundir discursos de odio más veloces y eficientes que los medios legales para combatirlos. Benyahia y Abraoui se proponen iniciar acciones legales. El ataque contra su imagen tiene encaje penal y civil, pero los responsables son los que difundieron la información, no la plataforma. La cuenta del tuit original ha sido borrada. Un pseudomedio retiró su mensaje y pidió perdón públicamente.

No es la primera vez que ocurre ni será la última. El patrón de dirigir violencia verbal en redes contra un objetivo, con el fin indisimulado de que derive en violencia física, es conocido y se ha intentado ya en Torre Pacheco, en Mocejón o en Southport. No hace falta ni siquiera un suceso real, como demostró la conspiración del pizzagate en Estados Unidos, que llegó a provocar el delirio en un hombre que se presentó con un rifle de asalto en una pizzería de Washington. En el caso de Burgos, aunque el daño reputacional ya esté hecho, la rápida identificación de las principales cuentas implicadas en el linchamiento puede cimentar la jurisprudencia que ya se va formando sobre los delitos de odio, calumnias e injurias en redes. La justicia de las democracias es mucho más lenta que las redes. Pero nada le impide ser igual de contundente.

Mis comentariosNormas

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Please enable JavaScript to view the <a href=»https://disqus.com/?ref_noscript» rel=»nofollow»> comments powered by Disqus.</a>

Archivado En

 Opinión en EL PAÍS

Noticias Similares