Peleas invisibles

En el interior de una frase se producen tensiones de carácter sintáctico, semántico, silábico, fonético, ortográfico… Una palabra tira de otra que a su vez depende de una tercera, mientras el verbo intenta dirigir el tráfico y los adjetivos tratan de hacerse notar porque son muy narcisos. La puntuación vigila el conjunto. Una coma mal puesta puede provocar una catástrofe gramatical y un punto prematuro romper el ritmo de la oración. Lo increíble es que no percibamos la actividad bárbara de todas esas fuerzas al leer el periódico o un libro o un pasquín o una receta de cocina. Una buena frase parece inmóvil, aunque sea el fruto de una descarga sentimental insoportable. La atraviesas como se cruza una habitación en la que cada mueble ocupa su lugar, sin considerar que el techo pesa toneladas ni que las paredes se sostienen gracias a un pacto milagroso entre energías de diferente signo. Si de pronto se oye un crujido, levantamos con susto la cabeza. También al leer levantamos la cabeza cuando el texto hace ruido.

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 Lo increíble es que no percibamos la actividad bárbara de todas esas fuerzas al leer el periódico o un libro o un pasquín o una receta de cocina  

En el interior de una frase se producen tensiones de carácter sintáctico, semántico, silábico, fonético, ortográfico… Una palabra tira de otra que a su vez depende de una tercera, mientras el verbo intenta dirigir el tráfico y los adjetivos tratan de hacerse notar porque son muy narcisos. La puntuación vigila el conjunto. Una coma mal puesta puede provocar una catástrofe gramatical y un punto prematuro romper el ritmo de la oración. Lo increíble es que no percibamos la actividad bárbara de todas esas fuerzas al leer el periódico o un libro o un pasquín o una receta de cocina. Una buena frase parece inmóvil, aunque sea el fruto de una descarga sentimental insoportable. La atraviesas como se cruza una habitación en la que cada mueble ocupa su lugar, sin considerar que el techo pesa toneladas ni que las paredes se sostienen gracias a un pacto milagroso entre energías de diferente signo. Si de pronto se oye un crujido, levantamos con susto la cabeza. También al leer levantamos la cabeza cuando el texto hace ruido.

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