‘24 Hour Party People’, aquella historia real de desmadre por amor a la música y al arte de perder millones

Hay que agradecer a Michael Winterbottom, director de 24 Hour Party People (2002), que huyera de los clichés que hacen de las películas que retratan tribus musicales hagiografías insufribles. Porque aunque la película estrenada esté titulada por la canción del mismo nombre de Happy Mondays y se venda como la caótica historia de Factory, aquella discográfica británica que marcó la música de los años ochenta con grupos como New Order, el director convierte el filme en la biografía camuflada de uno de sus cuatro fundadores, Tony Wilson.

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 Hay que agradecer a Michael Winterbottom, director de 24 Hour Party People (2002), que huyera de los clichés que hacen de las películas que retratan tribus musicales hagiografías insufribles. Porque aunque la película estrenada esté titulada por la canción del mismo nombre de Happy Mondays y se venda como la caótica historia de Factory, aquella discográfica británica que marcó la música de los años ochenta con grupos como New Order, el director convierte el filme en la biografía camuflada de uno de sus cuatro fundadores, Tony Wilson. Seguir leyendo   EL PAÍS

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