Helen DeWitt (Maryland, Estados Unidos, 1957) es una escritora rara y genial. Publicó en 2000 la novela El último samurái, que causó sensación entre crítica y lectores, provocó problemas legales, editoriales y financieros, y quedó fuera de la circulación hasta 2011. Su segunda novela, Lightning Rods, era una sátira del mundo del trabajo y la política del sexo. El año pasado salió Your Name Here, escrita en colaboración con Ilya Gridneff. Ahora Literatura Random House ha reunido en un volumen la magistral novela breve Los ingleses entienden de lana, los trece relatos de la colección Vaya truco y dos cuentos inéditos, ‘Laura’ y ‘Los códigos sexuales de los europeos’.
Helen DeWitt (Maryland, Estados Unidos, 1957) es una escritora rara y genial. Publicó en 2000 la novela El último samurái, que causó sensación entre crítica y lectores, provocó problemas legales, editoriales y financieros, y quedó fuera de la circulación hasta 2011. Su segunda novela, Lightning Rods, era una sátira del mundo del trabajo y la política del sexo. El año pasado salió Your Name Here, escrita en colaboración con Ilya Gridneff. Ahora Literatura Random House ha reunido en un volumen la magistral novela breve Los ingleses entienden de lana, los trece relatos de la colección Vaya truco y dos cuentos inéditos, ‘Laura’ y ‘Los códigos sexuales de los europeos’. Seguir leyendo
Helen DeWitt (Maryland, Estados Unidos, 1957) es una escritora rara y genial. Publicó en 2000 la novela El último samurái, que causó sensación entre crítica y lectores, provocó problemas legales, editoriales y financieros, y quedó fuera de la circulación hasta 2011. Su segunda novela, Lightning Rods, era una sátira del mundo del trabajo y la política del sexo. El año pasado salió Your Name Here, escrita en colaboración con Ilya Gridneff. Ahora Literatura Random House ha reunido en un volumen la magistral novela breve Los ingleses entienden de lana, los trece relatos de la colección Vaya truco y dos cuentos inéditos, ‘Laura’ y ‘Los códigos sexuales de los europeos’.

Los ingleses entienden de lana trata algunos de los temas predilectos de DeWitt: la educación, el arte y el dinero. La protagonista es criada por una francesa y un británico en Marrakech. Maman, creyente en el buen gusto, la lleva a las Hébridas Exteriores para comprar tejidos, pasa meses en una ciudad mientras le hacen un traje, pide que sustituyan la televisión por un piano en la habitación del hotel. La narradora cuenta con naturalidad y frialdad cosas extraordinarias, y uno intuye una desconexión, pero la historia va más allá. Elíptica, hilarante y vertiginosa, es una herencia al revés, como un foundling inverso, y parodia la industria cultural.
En esto concuerda con su libro de relatos, que a menudo gira en torno al artista y el intermediario (agente, editor, galerista). En ‘Brutto’, la protagonista, que tiene un proyecto pictórico poco prometedor, recibe la oferta de un galerista italiano fascinado por la fealdad de un traje que hizo como trabajo universitario. El asunto no es el gran artista maltratado por el sistema, sino el que tiene la posibilidad de elegir entre algo mediocre y condenado al fracaso y algo mediocre pero absurdamente comercial.
Otro de los relatos, ‘Escaladores’, habla de unos trabajadores del mundo editorial estadounidense y un escritor holandés con problemas mentales. Quieren hacer de él un nuevo Bolaño (una de las protagonistas leyó un par de páginas de 2666: nadie lee bien los contratos ni los libros de los que habla en este retrato del negocio editorial). El escritor envía “unas páginas” que causan fascinación y sobre todo especulación.
El formidable ‘Célebres últimas palabras’ combina un juego en torno a la “muerte del autor” de Roland Barthes, la atmósfera intelectual de un grupo de posgraduados, las últimas palabras de pensadores como Hume y Voltaire, y una relación amorosa. “La improvisación es el corazón de la música” presenta a una pareja donde él es un narrador que repite anécdotas a la menor oportunidad, mientras que ella prefiere seguir el flujo de la conversación. El protagonista de ‘Séquito’ vuelve con una maleta llena de libros escritos en la lengua local cada vez que viaja; acaba contratando a un grupo de traductores que le acompañan a todas partes.
Los códigos (y quienes no los conocen, los subvierten o los malinterpretan) son el gran tema del volumen: desde modelos estadísticos a cuestiones de etiqueta, desde la prosa de Calvino o Waugh a ecuaciones, desde la ropa a los supuestos caracteres nacionales, desde las bromas privadas a lo que se espera de un creador. El dinero funciona con las cualidades arbitrarias y mágicas de un Deus ex machina; el código principal es el de las grotescas y veleidosas instancias de legitimación cultural. DeWitt, inteligente e implacable, se ríe un poco de todo eso, fascinada por los lenguajes, divertida por los malentendidos y exasperada por la estupidez.
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