Cuando un artista firma un disco de éxito, el mundo espera una continuación igual de brillante. Spotify y grandes discográficas como Universal Music Group se enfrentan ahora a una versión de ese desafío. El auge del streaming ha impulsado años de crecimiento: Spotify alcanzó los 300 millones de suscriptores de pago a finales de junio. Pero, a medida que el mercado madura, el foco del sector se desplaza de captar oyentes a cobrarles más por nuevas herramientas basadas en inteligencia artificial.
Spotify planea invertir 200 millones de euros en la tecnología y en una campaña de promoción asociada EL PAÍS
