«¡Esas palmas, coño!» son las memorias loquísimas de uno de los grandes nombres del punk/rock de los 80 y 90, cuya trayectoria abarca, además de Siniestro Total, el grupo más importante en el que militó, las bandas Aerolíneas Federales, Los Feliz y Costas. Miguel es el que aporta la memoria y el también vigués Renato A. Landeira, abogado, periodista y autor de diversos libros, quien lo ha escrito con certera pluma.
«¡Esas palmas, coño!», nos pide en la cubierta del libro. ¿El público obedece, se está haciendo caja?
Sí, se hace caja. Aunque, claro, nos dan dos euros por libro y somos dos autores, porque yo lo cuento y Renato A. Landeira lo escribe. No sé cuántos ejemplares van, pero es un euro para cada uno por libro. Si fuera un «best seller» traducido a varios idiomas y vendes un millón de ejemplares, pues sí, pero no es el caso.
El subtítulo despeja cualquier duda: Siniestro Total bien grande. Es la marca que más vende.
Claro, es la marca que vende y la parte más conocida de mi carrera musical; más que la de Aerolíneas Federales y Los Feliz. Aunque también saqué varios discos en solitario. Cuando dejé Siniestro cometí el error de no seguir con mi nombre y hacer Los Feliz, o sea, un grupo, y entre eso y que pasé de discográficas grandes a sellos independientes… Fueron casi 20 años en los que la gente me perdió la pista. También dejé Siniestro Total en el momento culmen, digamos, cuando ya estábamos grabando en Memphis y venía mucha gente a nuestros conciertos. Yo pasé a tocar en salas más pequeñas y venían a verme los muy fans, pero el público en general me perdió bastante la pista.
¿Su salida de Siniestro Total fue inevitable?
Bueno… Inevitable y evitable también. Se dieron una serie de circunstancias en ese momento y la resolución fue esa. Pero en otro momento igual no hubiera sido esa.
¿Se vio obligado a tomar esa decisión o la tomó de forma voluntaria?
Ya te digo, fueron una serie de cosas que se juntaron en aquel momento. Ellos querían tirar por otro lado, hacer un grupo de versiones, y yo no quería participar. Y si hacía un grupo paralelo, que se llama, pues era con otra gente, no con la misma. Porque nosotros estábamos todo el día juntos, éramos un grupo muy currante. Nos íbamos a desayunar, comíamos juntos, por la tarde seguíamos y muchas veces veníamos de tocar y quedábamos para cenar y nos poníamos a hablar del grupo. Era una cosa, para mí, muy absorbente.
¿Un grupo como Siniestro Total sería posible hoy día? Canciones como «¿Qué tal, homosexual?», «Chochos voladores», «Las tetas de mi novia», «El sudaca nos ataca»… Imagine cómo se pondrían en el Ministerio de Igualdad.
Yo creo que sí. «¿Qué tal, homosexual?» dice: «¿Qué tal, homosexual? / Pues, hombre, no me va mal…», y luego habla de los obreros del metal y de otras cosas. Siniestro Total nunca tuvo la intención de ofender a nadie, lo que pasa es que hay gente que se ofende con nada. Los ofendiditos, ya sabes, que se aburren y entonces buscan la ofensa en cualquier tontería. Y luego también está la gente que no entiende la ironía, que estuve leyendo el otro día que es una enfermedad, no entender la ironía. Los que no entienden la ironía y se ofenden por todo tendrían que ir al psiquiatra. Yo creo que sí que podría existir hoy un grupo como Siniestro, no pasaría nada. Hombre, siempre que no te metas personalmente con alguien o con alguna institución.
En la actualidad hay una cosa que se llama corrección política y están las redes sociales, que entonces, en los 80, no existían, con gente escondida que abre fuego a discreción.
Claro, claro. Mira lo que le está pasando a Hombres G con canciones como «Sufre, mamón» por decir lo de «ese marica»… Lo que pasa es que luego puedes escribir un libro y decir de todo y no pasa nada. En las canciones no puedes decir de todo y en un libro sí. Puedes escribir lo que te dé la gana y nadie te va a decir nada.
¿Extremoduro fue, salvando todas las distancias, el Siniestro Total de los 90?
No. Creo que Extremoduro no tenía nada que ver con Siniestro Total. Nosotros tocábamos, sobre todo, para divertirnos, y ellos destilaban un poco más de rabia contra la sociedad y contra los poderes establecidos. Venían del rock urbano.
Hay «costistas» y «julianistas». ¿Cuál fue Lennon y cuál McCartney?
Ja, ja, ja. Hombre, al final acabó haciendo más letras Julián que yo. De hecho, en el último disco no hay ninguna letra mía, pero hay muchas más músicas mías que de Julián. Nunca se pactó nada, pero, poco a poco, él fue haciendo más letras y yo más música.
O sea, que él fue McCartney.
Pues igual sí. A ver, en «Bailaré sobre tu tumba» yo llevé la melodía y el estribillo, Julián hizo la letra y Javier Soto el riff, por lo que es una canción de todos.
Lo que está claro es que el tándem Hernández-Costas funcionaba como un tiro. Ahí había electricidad.
Sí, hombre, claro. Siempre pensé que si hubiéramos continuado habríamos sido un grupo mucho más importante en España de lo que llegó a ser Siniestro Total.
No se queje: es un grupo referencial, «de culto».
Sí, pero cuando el «Made in Japan» (1993) ya tocábamos muy bien, y nosotros empezamos prácticamente sin saber tocar. Pero ya te digo que éramos muy currantes, ensayábamos todo el día y aprendimos a tocar. Y si hubiéramos seguido creo que habríamos hecho mucha más historia de la que hicimos.
«Los que no entienden la ironía y se ofenden por todo tendrían que ir al psiquiatra»
Miguel Costas
Leo en la solapa del libro: «Mantiene una actividad constante en directo con giras en España, Portugal, Colombia, Chile, Perú y Argentina». ¿Es retranca gallega?
Sí, ja, ja, es retranca total. Yo no sé quién puso eso, la verdad. Es que ya te digo que el libro lo escribe Renato y yo lo cuento. Para empezar, yo no me he leído el libro.
Ja, ja, ja. Me acaba de regalar el titular.
No, pero ¿sabes qué pasa? Cuando terminas un libro, lo has repasado y corregido tantas veces que tienes que esperar un tiempo. He leído partes, pero ya lo empezaré a leer entero de arriba abajo. A ver. Sí que he estado de gira en muchos países de Sudamérica y siempre me están llamando para ir, eso es verdad, pero me hacen unas propuestas muy peregrinas. Ahora estamos tratando con dos promotores de distintos sitios, uno de Colombia y otro de Venezuela, y nuestra intención es volver por allí porque tenemos un público muy fiel y yo en Chile, por ejemplo, soy más conocido que aquí.
Esta sección lleva por título «¿Tienes fuego?». Señor Costas, ¿tiene fuego?
Sí, la pasión continúa. En los conciertos en directo continúa la pasión y me lo paso muy bien tocando. Otra cosa es la furgoneta y los hoteles distintos cada día y el menú del músico al acabar el concierto, ese bocadillo de panceta con queso… Eso cansa un poco. Pero a la hora de tocar la pasión sigue estando ahí.
Además de Siniestero Total, su trayectoria abarca otras bandas que le convirtieron en uno de los grandes nombres del punk/rock de los 80 y 90 Música, Cultura, Home La Razón Noticias sobre Música en La Razón
