Hubo un tiempo no muy lejano, antes de que irrumpiera el Roig Arena o bandas como La Fúmiga o La Gossa Sorda agotasen su papel con casi un año de antelación (también antes de que Zoo abarrotase plazas de toros y pabellones deportivos), en que llegar a tocar en la sala Moon – la Roxy de toda la vida para quienes lucimos algo más que canas – era pasar a un siguiente nivel para cualquier banda valenciana. Pasarse el juego. Culminar un Everest. En una escena con tantas carencias endémicas, intermitencias y dificultades para proyectar propuestas a un público medianamente amplio (tanto dentro como fuera de aquí), reunir a cerca de mil personas era todo un logro. La Plata y Gazella lo han logrado con nota (los primeros ya pisaron la sala hace dos años) este fin de semana, con sendos conciertos (viernes y sábado) en los que han demostrado por qué Interzona y Vías, el tercer álbum de los primeros y el segundo de los segundos, bien pueden ser considerados los más notables de entre lo que nos ha deparado el pop y el rock que se ha facturado en la Comunitat Valenciana durante 2025. Siempre, huelga decirlo, bajo la limitada acotación de la realidad que este firmante acierta a enfocar.
Hubo un tiempo no muy lejano, antes de que irrumpiera el Roig Arena o bandas como La Fúmiga o La Gossa Sorda agotasen su papel con casi un año de antelación (también antes de que Zoo abarrotase plazas de toros y pabellones deportivos), en que llegar a tocar en la sala Moon – la Roxy de toda la vida para quienes lucimos algo más que canas – era pasar a un siguiente nivel para cualquier banda valenciana. Pasarse el juego. Culminar un Everest. En una escena con tantas carencias endémicas, intermitencias y dificultades para proyectar propuestas a un público medianamente amplio (tanto dentro como fuera de aquí), reunir a cerca de mil personas era todo un logro. La Plata y Gazella lo han logrado con nota (los primeros ya pisaron la sala hace dos años) este fin de semana, con sendos conciertos (viernes y sábado) en los que han demostrado por qué Interzona y Vías, el tercer álbum de los primeros y el segundo de los segundos, bien pueden ser considerados los más notables de entre lo que nos ha deparado el pop y el rock que se ha facturado en la Comunitat Valenciana durante 2025. Siempre, huelga decirlo, bajo la limitada acotación de la realidad que este firmante acierta a enfocar. Seguir leyendo EL PAÍS
