El pasado marzo, el artista Ilê Sartuzi (Santos, Brasil, 30 años) hizo desaparecer por segunda vez Equal-Parallel: Guernica-Bengasi, una escultura de 38 toneladas de la colección del museo Reina Sofía firmada por Richard Serra. La desaparición formaba parte de una performance, y para ponerla en práctica había contemplado posibilidades muy sofisticadas y difícilmente realizables, como utilizar un rayo láser para volatilizar la pieza o pintarla de blanco de modo que se confundiera con las paredes del centro. Al final optó por el método más sencillo que le vino a la mente: aprovechando un descuido del personal de seguridad, cerró las puertas de la sala 102 del edificio Sabatini, donde se exhibe, colocó un cartel que decía “Hemos perdido la escultura de Richard Serra otra vez / Disculpen las molestias” y tomó una foto para documentar el acto. Consideró cumplido su propósito: si nadie podía ver la escultura, aunque fuera durante unos instantes, en cierto modo había desaparecido. Una ficción que conforma la realidad. “Mi trabajo tiene que ver con la idea de la suspensión de la incredulidad”, explica Sartuzi a ICON Design. Como en un truco de magia.
Ilê Sartuzi llevó a cabo una ‘performance’ en el museo Reina Sofía de Madrid aprovechando un descuido del personal de seguridad. Ahora expone en Pedro Cera ‘to vanish’, donde reflexiona sobre el engaño y los conceptos de original y copia
El pasado marzo, el artista Ilê Sartuzi (Santos, Brasil, 30 años) hizo desaparecer por segunda vez Equal-Parallel: Guernica-Bengasi, una escultura de 38 toneladas de la colección del museo Reina Sofía firmada por Richard Serra. La desaparición formaba parte de una performance, y para ponerla en práctica había contemplado posibilidades muy sofisticadas y difícilmente realizables, como utilizar un rayo láser para volatilizar la pieza o pintarla de blanco de modo que se confundiera con las paredes del centro. Al final optó por el método más sencillo que le vino a la mente: aprovechando un descuido del personal de seguridad, cerró las puertas de la sala 102 del edificio Sabatini, donde se exhibe, colocó un cartel que decía “Hemos perdido la escultura de Richard Serra otra vez / Disculpen las molestias” y tomó una foto para documentar el acto. Consideró cumplido su propósito: si nadie podía ver la escultura, aunque fuera durante unos instantes, en cierto modo había desaparecido. Una ficción que conforma la realidad. “Mi trabajo tiene que ver con la idea de la suspensión de la incredulidad”, explica Sartuzi a ICON Design. Como en un truco de magia.
EL PAÍS
