Negociación indigna en Bruselas

La Unión Europea ha optado por una política de romper tabúes respecto a la inmigración, pero no podía haberlo hecho de una manera más opuesta a sus principios fundacionales que con la reunión celebrada el martes en Bruselas con representantes del régimen talibán, ideólogo, ejecutor y apóstol de un sistema de apartheid de género que ha convertido Afganistán en uno de los agujeros negros de los derechos humanos más lacerantes del mundo. Aunque se disfrace de excepcionalidad, recibir a los talibanes en el corazón de Europa y negociar con ellos de igual a igual sobre la posible expulsión de migrantes acusados de delitos graves no solamente cruza una línea roja simbólica. Daña la imagen de la UE como territorio de libertad y valores democráticos.

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 La UE no puede legitimar a los talibanes como interlocutores en nombre de un supuesto pragmatismo migratorio  

editorial

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La UE no puede legitimar a los talibanes como interlocutores en nombre de un supuesto pragmatismo migratorio

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Un talibán vigila una fila de mujeres que esperan a recibir alimentos de una ONG en Afganistán.Ebrahim Noroozi (AP)
El País

La Unión Europea ha optado por una política de romper tabúes respecto a la inmigración, pero no podía haberlo hecho de una manera más opuesta a sus principios fundacionales que con la reunión celebrada el martes en Bruselas con representantes del régimen talibán, ideólogo, ejecutor y apóstol de un sistema de apartheid de género que ha convertido Afganistán en uno de los agujeros negros de los derechos humanos más lacerantes del mundo. Aunque se disfrace de excepcionalidad, recibir a los talibanes en el corazón de Europa y negociar con ellos de igual a igual sobre la posible expulsión de migrantes acusados de delitos graves no solamente cruza una línea roja simbólica. Daña la imagen de la UE como territorio de libertad y valores democráticos.

Con coherencia, España no ha participado en ese encuentro con los enviados de una tiranía que establece por escrito un tratamiento peor a las mujeres que a los animales. Sí han acudido otros 15 Estados miembros. Esto da una idea de una peligrosa tendencia en política migratoria, y a la vez, de una realpolitik mal entendida. La reunión se presenta con un gris tono burocrático como “una oportunidad para que los Estados miembros, y sus representantes a nivel técnico, establezcan contactos”. Pero este lenguaje no puede esconder la realidad: se trata de convencer al Gobierno de Kabul para que acepte la devolución forzada de afganos, además de suponer la salida del ostracismo de un régimen contra el que varios ejércitos europeos combatieron durante dos décadas con un elevado coste humano. Ahora, sin que medien mayores explicaciones, se les reconoce como interlocutores válidos.

Desde el sangriento retorno al poder de los talibanes en Afganistán en 2021, entre 100.000 y 115.000 ciudadanos de ese país piden asilo en la UE cada año. Por nacionalidades son el grupo al que más se le concede protección, sobre todo en Francia, Austria, Suecia y Alemania. Es Berlín quien más está empujando para llegar a un acuerdo con los talibanes por la vía de los hechos sin esperar a un consenso europeo. El Gobierno alemán admite que ha negociado secretamente con los islamistas y el resultado inmediato serán tres vuelos charter al mes con migrantes afganos además de los que sean deportados en vuelos regulares.

La legitimación de los talibanes se enmarca en el giro que ha dado Europa en política migratoria, y que amenaza con convertirse en la nueva normalidad del continente. Se escenificó la semana pasada cuando el Parlamento Europeo adoptó la nueva normativa para crear centros de expulsión en terceros países, mientras la bancada de la extrema derecha lo jaleaba gritando un vergonzoso eslogan de ecos trumpianos: Echadlos. Bruselas también tiene acuerdos para controlar la migración con la Guardia Costera de Libia, instruida y fortalecida con fondos europeos, y con mandos sancionados por la misma UE por violaciones de los derechos humanos. La ONG SOS Meditérrannée ha denunciado que en agosto de 2025 los guardacostas libios dispararon contra el barco humanitario Ocean Viking desde un buque financiado con fondos europeos.

Si el caso de Libia ya resultaba inquietante, el del Afganistán de los talibanes va más allá de lo que se entiende por un país inestable e inseguro para sus nacionales, y mínimamente fiable en en las relaciones internacionales. Es un lugar donde la ley misma considera a las mujeres como subhumanos. Esta lamentable negociación disfraza de pragmatismo lo que más bien parece una abdicación.

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