Quizás el primer paso lo dio el jazz. Atraídos por el alma del flamenco, Miles Davis y Gil Evans firmaron en 1960 el celebérrimo Sketches of Spain. Desde entonces, se han sucedido hitos en ambos sentidos: es un hecho que han sido muchos los músicos flamencos que, de manera recíproca, han sabido ver en el jazz una fuente abundante en recursos —la improvisación no es el único—con los que enriquecer el lenguaje del género.
Quizás el primer paso lo dio el jazz. Atraídos por el alma del flamenco, Miles Davis y Gil Evans firmaron en 1960 el celebérrimo Sketches of Spain. Desde entonces, se han sucedido hitos en ambos sentidos: es un hecho que han sido muchos los músicos flamencos que, de manera recíproca, han sabido ver en el jazz una fuente abundante en recursos —la improvisación no es el único—con los que enriquecer el lenguaje del género. Seguir leyendo EL PAÍS
