Antes de recuperar mi nombre

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El pasado jueves, ustedes aún no lo sabían, fue mi último día como defensora del lector. Al cerrar la puerta del despacho, me desligué del título por el que muchos de ustedes, también los periodistas, se han dirigido a mí en este tiempo: pertenece ya a Ana Lorite, hasta ahora jefa de la Unidad de Edición. Poco antes de que se cumpla el límite de cuatro años que fija el Estatuto del Defensor del Lector de EL PAÍS, se produce la renovación reglamentaria. El director ha designado a una periodista experimentada, dotada de un sentido común implacable. No obstante, no comenzará como defensora hasta septiembre, tras las vacaciones de verano. Me voy contenta porque los lectores quedan en las mejores manos, pero antes, en mi último artículo, quiero compartir algunas reflexiones:

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 Una reflexión sobre los lectores, la objetividad, los errores y algunos desafíos de un periódico en la era digital  .

El pasado jueves, ustedes aún no lo sabían, fue mi último día como defensora del lector. Al cerrar la puerta del despacho, me desligué del título por el que muchos de ustedes, también los periodistas, se han dirigido a mí en este tiempo: pertenece ya a Ana Lorite, hasta ahora jefa de la Unidad de Edición. Poco antes de que se cumpla el límite de cuatro años que fija el Estatuto del Defensor del Lector de EL PAÍS, se produce la renovación reglamentaria. El director ha designado a una periodista experimentada, dotada de un sentido común implacable. No obstante, no comenzará como defensora hasta septiembre, tras las vacaciones de verano. Me voy contenta porque los lectores quedan en las mejores manos, pero antes, en mi último artículo, quiero compartir algunas reflexiones:

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