Sofía Balbuena: “En Iowa me di cuenta de que las que escribimos en español somos un cero a la izquierda y eso me puso en mi lugar”

Después de dos libros de no-ficción acerca de su estrecha relación con el alcohol y una novela con el corazón como protagonista, Sofía Balbuena (Buenos Aires, Argentina, 1984) acaba de publicar su primer libro de cuentos, Personaje secundario (Páginas de Espuma). Y, como se dice coloquialmente, ha caído de pie porque con él ha ganado el IX Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve. Los cinco relatos que componen el volumen están protagonizados por mujeres en diferentes momentos vitales pero que están unidas entre sí por el hilo invisible de la incertidumbre. El amor, el sexo, la condición de migrante, la clase social o la maternidad son algunos de los temas que la autora toca con maestría.

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 Después de dos libros de no-ficción acerca de su estrecha relación con el alcohol y una novela con el corazón como protagonista, Sofía Balbuena (Buenos Aires, Argentina, 1984) acaba de publicar su primer libro de cuentos, Personaje secundario (Páginas de Espuma). Y, como se dice coloquialmente, ha caído de pie porque con él ha ganado el IX Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve. Los cinco relatos que componen el volumen están protagonizados por mujeres en diferentes momentos vitales pero que están unidas entre sí por el hilo invisible de la incertidumbre. El amor, el sexo, la condición de migrante, la clase social o la maternidad son algunos de los temas que la autora toca con maestría. Seguir leyendo  

Después de dos libros de no-ficción acerca de su estrecha relación con el alcohol y una novela con el corazón como protagonista, Sofía Balbuena (Buenos Aires, Argentina, 1984) acaba de publicar su primer libro de cuentos, Personaje secundario (Páginas de Espuma). Y, como se dice coloquialmente, ha caído de pie porque con él ha ganado el IX Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve. Los cinco relatos que componen el volumen están protagonizados por mujeres en diferentes momentos vitales pero que están unidas entre sí por el hilo invisible de la incertidumbre. El amor, el sexo, la condición de migrante, la clase social o la maternidad son algunos de los temas que la autora toca con maestría.

Pregunta. Es su primer libro de relatos, después de pasar por la no-ficción y la novela. ¿Por qué ha tardado en llegar a este género tan propio de su país natal?

Respuesta. No sé si por prejuicio o por desconocimiento, nunca me había planteado escribir cuentos. Pero después de terminar algunos proyectos largos, no quería meterme en algo grande. Enseguida me di cuenta de que podía seguir un tema con abordajes diferenciados a partir de las distintas estructuras del relato.

P. Ha ganado el IX Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve. ¿Se lo esperaba?

R. No. Estaba convencida de lo que estaba intentando hacer, pero era muy difícil porque se presentaron casi 2.000 personas. Yo tenía la ilusión de ser finalista, me lo había puesto como el logro máximo.

P. Las protagonistas son mujeres que sienten que no tienen del todo el control de su vida. ¿A qué se debe?

R. Me interesa el mundo interior de las mujeres. Esa capacidad de autovigilarnos y autocensurarnos constantemente y soportar una cantidad estúpida de tensión que nunca le contamos a nadie porque no queremos que nos conozcan y tenemos un poco de miedo.

P. La censura también es externa y empieza pronto. En cuanto la adolescente de Mejores amigos se desarrolla físicamente, le coartan el comportamiento.

R. Sí, total. Responde a cómo hemos sido arrojadas al mundo y cómo nos han educado, el tema es que nosotras lo hemos interiorizado. No necesitamos al sistema educativo, la represión, el machismo o el patriarcado: ya somos nuestras propias policías.

P. El sexo, con quien sea y donde sea, es esencial, ¿por qué?

R. No tienen muchas más cosas que su cuerpo y la capacidad de salir a cogerse a cualquiera porque pueden, son más o menos jóvenes, más o menos atractivas. Y reciben la mirada masculina, están socializadas para capturarla todo el tiempo y, en el momento en el que la pueden usar a su favor, lo hacen. Escuché a Giuseppe Caputo que el sexo iguala la clase social, porque todo el mundo puede salir a coger y pasarla bien y no necesita tener dinero.

P. ¿Cómo decidió tratar el tema de la maternidad?

R. Para las mujeres contemporáneas es un tema ineludible. Me parece que, si incluso una no se lo plantea, el mundo te proyecta esa conversación sobre tener hijos. Y en un libro de cuentos podía entrar y salir de la maternidad desde diferentes perspectivas. La ficción te permite vivir una vida que, en principio, no es la tuya.

P. También muestra que la amistad femenina puede ser complicada. Aunque la sororidad esté ahí, las amigas pueden ser malas entre ellas sin ser menos feministas.

R. Yo escapo de la idea de que los hombres son malos y las mujeres son buenas. Las personas no somos perfectas en nuestras relaciones y a menudo cometemos imprudencias cuando pensamos que nadie nos está escuchando. Decimos barbaridades como las que están diciendo los personajes y creo que cualquiera que lo lea puede entender el mecanismo que lleva a criticar a una amiga que no está porque en algún momento te hizo algo doloroso. No me interesan las cosas sencillas, las cosas planas. Me parece que todo es paradoja en esta vida y tiene adentro una oscuridad y un poquito de luz. Lo interesante es dar cuenta de eso.

P. Estudió escritura creativa en la prestigiosa Universidad de Iowa. ¿Cumplió sus expectativas?

R. Sí, porque yo necesitaba aislarme y concentrarme en escribir. Yo tenía una romantización respecto a las conversaciones de literatura que iba a tener. Y me di cuenta de que en Estados Unidos el español no interesa nada a la gente. Las personas que escribimos en español somos un cero a la izquierda y eso me puso en mi lugar. Además me hizo entender también que hay un espacio literario venerado que no está discutiendo literatura sino adelantos, agentes, contactos, cosas que no son del orden de lo literario. No está mal pero no era lo que yo estaba buscando. Aprendí que lo importante es mantener la atención narrativa y darle a tu lector razones para que continúe leyendo. En inglés lo tienen muy claro.

P. Trabajó como librera, ¿sigue con la capacidad de detectar temáticas que serán tendencia?

R. Estamos en una era, que quizás ya se esté empezando a apagarse, de autores y autoras españolas que ponen por delante algún evento traumático y escriben un libro al respecto cruzado con citas literarias. El libro chiquito y la autoficción llegaron a la literatura española y son top de ventas. Pero si algo anuncian Principio, medio, fin, de Valeria Luiselli, o Wishbone, de Laia Jufresa, es que quizá la literatura sobre mujeres intentando hacer algo más que sobrevivir en el fin del mundo será lo siguiente. Son las escritoras que me interesan.

 EL PAÍS

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