Canadá localiza a casi 400 metros de profundidad en la costa de Groenlandia los restos del Quest, el último barco de Shackleton

El Quest, uno de los barcos más emblemáticos de la exploración polar, permaneció desaparecido desde su hundimiento en 1962. Aunque se sabía que había naufragado en el Atlántico Norte, su ubicación exacta seguía siendo un enigma. Una expedición de la Real Sociedad Geográfica de Canadá (RCGS), en colaboración con la Institución Oceanográfica Woods Hole (WHOI), logró descender casi 400 metros frente a la costa de Canadá y capturar las primeras imágenes del pecio.

El Quest no es tan célebre como el Endurance, pero ocupa un lugar decisivo en la biografía de Ernest Shackleton. El explorador lo eligió para la Expedición Shackleton-Rowett (1921-1922), con la intención de cartografiar nuevas zonas polares. Sin embargo, Shackleton murió de un ataque al corazón el 5 de enero de 1922, mientras el barco recalaba en Georgia del Sur. Su muerte convirtió al Quest en un símbolo del cierre de la Era Heroica de la exploración antártica.

 

Tras la muerte de Shackleton, el Quest pasó a manos de una familia noruega, fue reformado y terminó dedicándose a la caza de focas y a expediciones árticas. Su historia acabó en 1962, cuando un bloque de hielo lo aplastó y lo hundió en el mar de Labrador. Las imágenes obtenidas ahora revelan que el pecio está en peor estado del esperado: la estructura está deteriorada, la popa y parte del costado de estribor están cubiertos por redes de pesca y la sección de la cubierta donde figuraba el nombre “Quest” ha desaparecido.

Un naufragio convertido en ecosistema

A pesar del deterioro, el Quest se ha transformado en un refugio de biodiversidad. Corales, bacalaos, pargos y peces lobo moteados han colonizado la estructura metálica, creando capas visibles de vida marina. Para los investigadores, el pecio funciona como un “experimento científico” que muestra cómo los materiales de un barco hundido pueden favorecer la aparición de nuevos hábitats. “Es fascinante que el impacto de la historia humana sea la creación de un hábitat”, señaló la bióloga marina Kirstin Meyer-Kaiser en un comunicado de WHOI.

El hallazgo fue posible gracias al submarino de inmersión profunda Alvin y al vehículo operado remotamente Falcon, capaces de descender casi 400 metros y registrar imágenes de alta resolución. En 2024 ya se habían obtenido datos de sonar, pero esta es la primera vez que se observa el pecio directamente. Los investigadores continuarán analizando la estructura para reconstruir su hundimiento y estudiar cómo evoluciona el ecosistema que ha surgido alrededor del barco.

 El mítico navío de la Era Heroica de la Exploración Antártica fue hallado en el mar de Labrador y hoy alberga corales, peces lobo y otras especies que colonizaron su estructura deteriorada  

El Quest, uno de los barcos más emblemáticos de la exploración polar, permaneció desaparecido desde su hundimiento en 1962. Aunque se sabía que había naufragado en el Atlántico Norte, su ubicación exacta seguía siendo un enigma. Una expedición de la Real Sociedad Geográfica de Canadá (RCGS), en colaboración con la Institución Oceanográfica Woods Hole (WHOI), logró descender casi 400 metros frente a la costa de Canadá y capturar las primeras imágenes del pecio.

El Quest no es tan célebre como el Endurance, pero ocupa un lugar decisivo en la biografía de Ernest Shackleton. El explorador lo eligió para la Expedición Shackleton-Rowett (1921-1922), con la intención de cartografiar nuevas zonas polares. Sin embargo, Shackleton murió de un ataque al corazón el 5 de enero de 1922, mientras el barco recalaba en Georgia del Sur. Su muerte convirtió al Quest en un símbolo del cierre de la Era Heroica de la exploración antártica.

 

Tras la muerte de Shackleton, el Quest pasó a manos de una familia noruega, fue reformado y terminó dedicándose a la caza de focas y a expediciones árticas. Su historia acabó en 1962, cuando un bloque de hielo lo aplastó y lo hundió en el mar de Labrador. Las imágenes obtenidas ahora revelan que el pecio está en peor estado del esperado: la estructura está deteriorada, la popa y parte del costado de estribor están cubiertos por redes de pesca y la sección de la cubierta donde figuraba el nombre “Quest” ha desaparecido.

Un naufragio convertido en ecosistema

A pesar del deterioro, el Quest se ha transformado en un refugio de biodiversidad. Corales, bacalaos, pargos y peces lobo moteados han colonizado la estructura metálica, creando capas visibles de vida marina. Para los investigadores, el pecio funciona como un “experimento científico” que muestra cómo los materiales de un barco hundido pueden favorecer la aparición de nuevos hábitats. “Es fascinante que el impacto de la historia humana sea la creación de un hábitat”, señaló la bióloga marina Kirstin Meyer-Kaiser en un comunicado de WHOI.

El hallazgo fue posible gracias al submarino de inmersión profunda Alvin y al vehículo operado remotamente Falcon, capaces de descender casi 400 metros y registrar imágenes de alta resolución. En 2024 ya se habían obtenido datos de sonar, pero esta es la primera vez que se observa el pecio directamente. Los investigadores continuarán analizando la estructura para reconstruir su hundimiento y estudiar cómo evoluciona el ecosistema que ha surgido alrededor del barco.

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