La que antaño fue una reivindicación de los amantes de la cultura rave es ahora una de las grandes tendencias de los clubes: limitar la presencia de los teléfonos móviles en sus espacios. Son cada vez más las salas que restringen grabaciones y fotografías. Algunas cuentan con taquillas en las que guardar los móviles, otras colocan una pegatina en la cámara del teléfono y otras, en un gran acto de fe, solo piden que no se hagan fotografías ni vídeos y confían en la bondad de los asistentes.
La que antaño fue una reivindicación de los amantes de la cultura rave es ahora una de las grandes tendencias de los clubes: limitar la presencia de los teléfonos móviles en sus espacios. Son cada vez más las salas que restringen grabaciones y fotografías. Algunas cuentan con taquillas en las que guardar los móviles, otras colocan una pegatina en la cámara del teléfono y otras, en un gran acto de fe, solo piden que no se hagan fotografías ni vídeos y confían en la bondad de los asistentes. Seguir leyendo EL PAÍS
