Goleada a Infantino

Infantino, el 17 de junio en Houston (Texas) durante el Portugal-Congo del Mundial, en una imagen de la FIFA.

Ha hecho falta una rebelión en toda regla de las principales confederaciones del fútbol mundial, con las federaciones europeas al frente, para que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, anunciase en la madrugada del sábado que renuncia a su plan de privatizar parte de la Copa del Mundo y otras competiciones organizadas por la federación internacional. Además de la confederación europea, las de América del Norte, Central y el Caribe (Concacaf), y de Asia (AFC) también habían rechazado la idea, y solo la sudamericana Conmebol había mostrado un implícito y tibio apoyo. Federaciones y gobiernos de varios países se habían manifestado igualmente en contra, al igual que European Leagues, la entidad que agrupa a 53 ligas profesionales, tanto masculinas como femeninas, de 34 países europeos. Bruselas había anunciado que examinaría la iniciativa tras dejar patente su oposición.

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 La idea del presidente de la FIFA de privatizar el Mundial de fútbol ha durado solo cuatro días, pero deja muy tocada su credibilidad  Infantino, el 17 de junio en Houston (Texas) durante el Portugal-Congo del Mundial, en una imagen de la FIFA.

Ha hecho falta una rebelión en toda regla de las principales confederaciones del fútbol mundial, con las federaciones europeas al frente, para que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, anunciase en la madrugada del sábado que renuncia a su plan de privatizar parte de la Copa del Mundo y otras competiciones organizadas por la federación internacional. Además de la confederación europea, las de América del Norte, Central y el Caribe (Concacaf), y de Asia (AFC) también habían rechazado la idea, y solo la sudamericana Conmebol había mostrado un implícito y tibio apoyo. Federaciones y gobiernos de varios países se habían manifestado igualmente en contra, al igual que European Leagues, la entidad que agrupa a 53 ligas profesionales, tanto masculinas como femeninas, de 34 países europeos. Bruselas había anunciado que examinaría la iniciativa tras dejar patente su oposición.

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