Gestionar el pasado nazi siempre fue complicado. Alemania lleva tiempo apostando por la memoria histórica con centros de exposiciones y documentación. Pero desenterrar las huellas de la historia que algunos hubieran preferido ver sepultadas para siempre no es una tarea fácil y, a veces, puede parecer más sencillo destruir lo que queda bajo la excusa de evitar un centro de peregrinaje neonazi. Es lo que ha ocurrido ahora con un terreno vacío en el centro de Berlín, que oculta los últimos vestigios arquitectónicos del antiguo centro de poder de Adolf Hitler. Un inversor planea levantar ahí un edificio de viviendas que destruirá el último búnker de la Nueva Cancillería del Reich, lo que ha desatado numerosas críticas.
Un inversor planea construir sobre un terreno que guarda los vestigios de la Nueva Cancillería del Reich, junto al Memorial del Holocausto
Gestionar el pasado nazi siempre fue complicado. Alemania lleva tiempo apostando por la memoria histórica con centros de exposiciones y documentación. Pero desenterrar las huellas de la historia que algunos hubieran preferido ver sepultadas para siempre no es una tarea fácil y, a veces, puede parecer más sencillo destruir lo que queda bajo la excusa de evitar un centro de peregrinaje neonazi. Es lo que ha ocurrido ahora con un terreno vacío en el centro de Berlín, que oculta los últimos vestigios arquitectónicos del antiguo centro de poder de Adolf Hitler. Un inversor planea levantar ahí un edificio de viviendas que destruirá el último búnker de la Nueva Cancillería del Reich, lo que ha desatado numerosas críticas.
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