Prudencia en la respuesta proteccionista

El eslogan Made in Europe puede resultar sugerente leído en una etiqueta comercial. Apetece comprar ese producto. Pero elevarlo a principio regulador de la política económica de la Unión Europea, el mayor bloque comercial del mundo, supone tocar los fundamentos de la posición que Europa ha mantenido hasta ahora en la economía global. Los europeos estamos acostumbrados a las disputas entre los socios por cuotas agrícolas, a la competencia entre las industrias de cada país, a una lógica tensión entre la protección de los intereses nacionales y la cooperación del espacio económico común. Hacia el exterior, sin embargo, la UE ha sido un actor entusiasta de la globalización. Ahora, una nueva doctrina se abre paso en Bruselas: protegerse frente a quienes no creen en el libre comercio.

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 La defensa de la producción europea tiene sentido en el nuevo contexto global de competencia entre bloques  

EDITORIAL

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La defensa de la producción europea tiene sentido en el nuevo contexto global de competencia entre bloques

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Un empleado de Volkswagen trabaja en una de las plantas de la empresa en Alemania.FILIP SINGER (EFE)
El País

El eslogan Made in Europe puede resultar sugerente leído en una etiqueta comercial. Apetece comprar ese producto. Pero elevarlo a principio regulador de la política económica de la Unión Europea, el mayor bloque comercial del mundo, supone tocar los fundamentos de la posición que Europa ha mantenido hasta ahora en la economía global. Los europeos estamos acostumbrados a las disputas entre los socios por cuotas agrícolas, a la competencia entre las industrias de cada país, a una lógica tensión entre la protección de los intereses nacionales y la cooperación del espacio económico común. Hacia el exterior, sin embargo, la UE ha sido un actor entusiasta de la globalización. Ahora, una nueva doctrina se abre paso en Bruselas: protegerse frente a quienes no creen en el libre comercio.

La Comisión Europea presentará en septiembre un proyecto de reglamento para dar prioridad a los productos o servicios europeos en las compras públicas. Se eleva así el rango de la respuesta europea a las tendencias proteccionistas que en la última década han dado un tirón regresivo al libre comercio mundial. En Estados Unidos, una mayoría de norteamericanos ha votado ya dos veces por el principio America First. Donald Trump ha convencido a medio país de que los problemas de la clase media son culpa de China y México. Joe Biden no corrigió esa idea, sino que la reforzó. En China o la India, estas son políticas de Estado muy anteriores a la reacción norteamericana.

La UE pretende con las nuevas normas favorecer a empresas de los países miembros en sectores “críticos”: la energía, la salud, el agua, el transporte o la industria con aplicación militar. Se trata de una priorización en las compras públicas y en los subsidios que no había existido hasta ahora en la UE, que como mucho aplicaba en ciertos sectores una exigencia de reciprocidad. Las licitaciones públicas de todas las administraciones europeas, desde el nivel local hasta el comunitario, se calculan en 3,2 billones de euros. Cómo se utiliza esa enorme palanca de contratación pública es lo que está en juego.

El giro tiene sentido si se hace coherente con la estrategia de acelerar la firma de nuevos tratados de libre comercio (Mercosur, México, India, Australia, Canadá) con la que la UE ha respondido a la demolición de la globalización desde la Casa Blanca. Son acuerdos basados en la reciprocidad como condición para abrir mercados. Es importante explicarle al ciudadano la diferencia entre la protección de la producción europea y un proteccionismo ideologizado que derive en un rechazo a lo extraño. La UE debe ser realista: continuar siendo el mayor defensor del libre comercio sin barreras en el mundo actual es ingenuo. Pero afirmar lo propio y rechazar lo ajeno son cosas distintas. Lo segundo es, como se está viendo ya en EE UU, una deriva resbaladiza difícil de revertir y con consecuencias económicas que la clase media europea no está dispuesta a asumir.

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