Un letrero de neón: «La Fontana Teatro-Boite», en rojo. Al lado, un poco más pequeño: «Restaurante Marisqueria», en azul. Y en el periódico, un anuncio: «Calle Orense 11. Todos los días a la una y cuarto de la madrugada, ¿A que nos quitan lo bailao? con Barbara Rey, Nieves Salcedo, Rosa Sira, Eva León, Gianna Pietri». Hay un vídeo con textura de superocho y tonos rojinegros: el público parece más hippie que burdelero, el escenario está hecho con unos dibujos de Manuel Summers y Rey, Salcedo, Sira, León y Pietri bailan un paso muy tonto, nada sexy. Rosa Sira se convirtió poco después en Rosa Valenty. León salió en 41 películas y en Médico de Familia. Salcedo tuvo una carrera más corta. De Gianna Petri sólo quedan dos recortes de prensa, dos fotos en bikini en las portadas de Diez Minutos y de otra revista llamada Personas. Era bonaerense y tenía «muchos proyectos profesionales». ¿Qué habrá sido de Gianna? Y de Bárbara Rey, qué decir. En la época de ¿A que nos quitan lo bailao?, Bárbara Rey podría haber parecido Odette de Crecy. ¿Entonces, Alain Delon sería Charles Swann?
A él se le veía un poco cansado de sí mismo, de las películas que hacía. Ella hacía cabaret estilo pre-destape. Se estuvieron viendo un tiempo. Ella pensó que él era muy guapo pero que ni sí ni no
Un letrero de neón: «La Fontana Teatro-Boite», en rojo. Al lado, un poco más pequeño: «Restaurante Marisqueria», en azul. Y en el periódico, un anuncio: «Calle Orense 11. Todos los días a la una y cuarto de la madrugada, ¿A que nos quitan lo bailao? con Barbara Rey, Nieves Salcedo, Rosa Sira, Eva León, Gianna Pietri». Hay un vídeo con textura de superocho y tonos rojinegros: el público parece más hippie que burdelero, el escenario está hecho con unos dibujos de Manuel Summers y Rey, Salcedo, Sira, León y Pietri bailan un paso muy tonto, nada sexy. Rosa Sira se convirtió poco después en Rosa Valenty. León salió en 41 películas y en Médico de Familia. Salcedo tuvo una carrera más corta. De Gianna Petri sólo quedan dos recortes de prensa, dos fotos en bikini en las portadas de Diez Minutos y de otra revista llamada Personas. Era bonaerense y tenía «muchos proyectos profesionales». ¿Qué habrá sido de Gianna? Y de Bárbara Rey, qué decir. En la época de ¿A que nos quitan lo bailao?, Bárbara Rey podría haber parecido Odette de Crecy. ¿Entonces, Alain Delon sería Charles Swann?
Por lo que veo, ninguna biografía de Alain Delon escrita en francés, ninguno de los libros hechos a favor y ninguno de los hechos en contra, menciona a Bárbara Rey ni La Fontana, teatro, boite, restaurante, marisquería. Bárbara Rey, en cambio, ha sido una fuente frecuente aunque nunca del todo específica sobre la relación que la unió al actor francés entre 1974 y 1976. Que nadie desconfíe. Lo suyo sí aparece mencionado en alguna revista italiana y en las memorias de Jesús Mariñas.
[Digresión: ¿nos ocurrirá algo así a nosotros mismos? ¿Nos ocurrirá que hemos estado pensando obsesivamente, durante años, en alguien a quien conocimos una vez mientras que esa persona no recuerde nada de nosotros? O peor aún: ¿ocurrirá que alguien esté pensando en nosotros en este momento? Alguien a quien hayamos olvidado por completo].
Lo raro es que, en su relato del asunto con Delon, Bárbara Rey se pone a sí misma en el papel de la inapetente. Algunos datos incluidos en ese relato. Uno: en 1974, Alain Delon tenía 39 años, había hecho ya las mejores películas de su carrera, había intentado en vano tener éxito en Estados Unidos y estaba en España para rodar El Zorro, de Duccio Tessari (la he visto; no es muy buena). Se le veía ya un poco cansado de sí mismo pero en El Zorro aún se parecía más al hombre más guapo del mundo que protagonizó El Samurái que al personaje de su largo abandono. Dos: Bárbara se acercó en esos días al lugar en el que rodaba Delon, en compañía de su hermana Petra y con la actitud de «tía, ¿qué le digo?».
Tres: Alain estuvo muy amable. Debió de darse cuenta de que aquella mujer se parecía a Mireille Darc, su novia oficial, pero no da la sensación de que ese fuera un problema grave. Cuatro: hay una versión alternativa que divulgó Ángel Cristo y que dice que Alain encontró a Bárbara en un catálogo, y eso es tanto como decir que su ex mujer era una escort. Feo detalle por parte de Ángel. Sí, existía en esa época una agenda profesional de actores y actrices. ¿Se fijó Alain en Bárbara en sus páginas? Quizá sí pero eso habría sido como buscar en Google Imágenes el nombre de alguien a quien acabamos de conocer.
Cinco: Delon fue a ver a Bárbara Rey al Teatro La Fontana. ¿Qué pudo pensar Alain de aquel espectáculo del pre-destape? Él, que había hecho La Piscina con su ex, Romy Schneider, en 1968. Seis: durante 1974, 1975 y 1976, Bárbara visitó a Alain varias veces en París y Alain vino a España de vez en cuando. Él la apodó Payasito, no está claro si en español o en francés, y siempre fue cariñoso con ella, pero Bárbara, al parecer, nunca llegó a sentirse verdaderamente conmovida con él. Era muy guapo Alain, pero no, no, no, qué se le va a hacer, no. Luego Bárbara se fue con Ángel Cristo, que no era tan guapo pero mira, sí, esas cosas pasan. Hay una entrevista de Bárbara Rey en ABC que lo cuenta.
«Cada vez que venía a España me llamaba. La cantidad de mensajes que me dejaba en el contestador… Estaba enloquecido conmigo. En París yo vivía en la casa de Alain y nunca quise que me sacaran fotos con él. Salíamos a pasear los perros por el Sena, le acompañaba a probarse ropa en Christian Dior. La que corté fui yo. Me quedaba extasiada mirando lo guapo que era, pero hay una cosa que se llama piel. Oye, yo tenía química con mi marido y no te cuento con otros feos.A veces, una mano te toca y te estremece».
Ese es otro miedo que tenemos todos, ¿verdad? Causar indiferencia, indiferencia peor que rechazo. En las fotos más conocidas de Rey y Delon, Bárbara está guapísima y parece sueca o alemana pero es Alain el verdadero misterio. Es Alain el personaje que parece cargar con el peso del universo sobre sus espaldas. «Era un hombre maravilloso. Procuraba mostrarse alegre, pero en el fondo siempre fue un solitario», dijo Bárbara de Alain.
Algo había, sí. Delon se había metido en un lío horroroso unos años antes porque su chófer, amigo del alma, compañero de piso, hombre para todo, un yugoslavo llamado Stevan Markovic, apareció asesinado.Y después salió una carta en la que Markovic escribía: «Si me matan, es 100% culpa de Alain Delon y de su padrino François Marcantoni». Marcantoni era un mafioso corso, amigo de Delon y tenía cara de actor secundario que hacía de mafioso corso. ¿Qué pudo pasar con Markovic? Que tenía deudas del juego, que se acostaba con una novia de Alain, que hacía chantajes sexuales a ministros. De todo eso se habló y, hombre, lo sentimos mucho por Markovic, pero qué historia tan atractiva para una película de Jean-Pierre Melville. Casi, casi que recuerda a las historias de Bárbara Rey sobre ya sabemos todos quién.
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