Cambiar la conversación, aunque sea para hablar de pisos

El Gobierno parecía afrontar el final de la legislatura sufriendo un desgaste gradual a cuenta de problemas no resueltos, o mal resueltos, como la crisis de Ceuta y el aumento de la inflación. A esto se sumaba la constatación de la quiebra definitiva del bloque de investidura parlamentario. Y todo ello en medio de la histeria nacional en torno al “sanchismo”. Los más imaginativos temían que Sánchez se sacara en el último momento un (nuevo) conejo de la chistera y especulaban con opciones delirantes, como que convocara un referéndum entre monarquía y república para desestabilizar definitivamente el “régimen del 78” y permanecer así en el poder. La cobertura ideológica de semejantes disparates la proporciona Isabel Díaz Ayuso y sus fieles seguidores, quienes desde hace tiempo defienden que Sánchez es un dictador de hechuras bolivarianas.

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 Las circunstancias son muy desfavorables para los progresistas, pero en circunstancias excepcionales las campañas electorales pueden ser determinantes.  

El Gobierno parecía afrontar el final de la legislatura sufriendo un desgaste gradual a cuenta de problemas no resueltos, o mal resueltos, como la crisis de Ceuta y el aumento de la inflación. A esto se sumaba la constatación de la quiebra definitiva del bloque de investidura parlamentario. Y todo ello en medio de la histeria nacional en torno al “sanchismo”. Los más imaginativos temían que Sánchez se sacara en el último momento un (nuevo) conejo de la chistera y especulaban con opciones delirantes, como que convocara un referéndum entre monarquía y república para desestabilizar definitivamente el “régimen del 78” y permanecer así en el poder. La cobertura ideológica de semejantes disparates la proporciona Isabel Díaz Ayuso y sus fieles seguidores, quienes desde hace tiempo defienden que Sánchez es un dictador de hechuras bolivarianas.

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