‘Anuncios en la carretera’

 Viajar por la carretera N-IV siempre fue una aventura que unía Madrid con Andalucía: 700 kilómetros atravesando los llanos de La Mancha, cruzando los desfiladeros de Despeñaperros y adentrándose en un bosque interminable de olivos hasta llegar al mar. Hoy ya no es posible: la actual autovía A-4 y el paso del tiempo se han tragado a la antigua carretera de Andalucía. Solo quedan algunos tramos que se resisten a morir del todo y unas pocas estructuras metálicas que vigilan el camino y marcan la ruta a seguir, siluetas que recortan el paisaje y definen los lugares exactos donde se encuentra el viajero para recordar que forman parte del alma de este país  

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