Que Vox haya participado en el foro de la extrema derecha más xenófoba y supremacista, celebrado este fin de semana en Portugal, podría entenderse como un acto de sinceridad sobre el fondo de su ideología y sobre lo que su llegada al poder representaría para España. Así son y así gobernarían. La formación de Santiago Abascal no ha tenido ningún reparo en mostrarse junto a agitadores que exhiben discursos tan abiertamente racistas que incluso resultan tóxicos para dirigentes como Marine Le Pen, cuyo partido prefirió ausentarse de la reunión. Al sumarse a ella con la presencia de la diputada Rocío de Meer, la extrema derecha española no sorprende a nadie. Pero pone sus cartas sobre la mesa, y estas cartas son las que, quien pacte con Abascal, como ha hecho el PP en varias automomías, o contemple llevarle al Gobierno de la nación, en modo alguno puede ignorar.
La presencia de Vox en una cumbre supremacista es un recordatorio del carácter radical de un partido que aspira a participar en el Gobierno de España
Que Vox haya participado en el foro de la extrema derecha más xenófoba y supremacista, celebrado este fin de semana en Portugal, podría entenderse como un acto de sinceridad sobre el fondo de su ideología y sobre lo que su llegada al poder representaría para España. Así son y así gobernarían. La formación de Santiago Abascal no ha tenido ningún reparo en mostrarse junto a agitadores que exhiben discursos tan abiertamente racistas que incluso resultan tóxicos para dirigentes como Marine Le Pen, cuyo partido prefirió ausentarse de la reunión. Al sumarse a ella con la presencia de la diputada Rocío de Meer, la extrema derecha española no sorprende a nadie. Pero pone sus cartas sobre la mesa, y estas cartas son las que, quien pacte con Abascal, como ha hecho el PP en varias automomías, o contemple llevarle al Gobierno de la nación, en modo alguno puede ignorar.
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