‘No aptos para el trabajo’ revive y combina el espíritu de ‘Friends’ y ‘The Office’

Ahora que llega el verano, una ficción ligera como una comedia sienta mejor que una horchata en un chiringuito de playa y ‘No aptos para el trabajo‘ se perfila como una excelente opción para pasar el tiempo y echarse unas risas, pero también para meditar sobre el futuro de la juventud actual en el mundo laboral.

Disney+ estrenó el 2 de junio los primeros tres episodios de esta novedosa serie que aúna elementos de grandes comedias de situación como ‘Friends’ y ‘The Office’, mientras que el resto de capítulos llegarán a la plataforma cada semana de dos en dos hasta llegar al final de temporada el 23 de junio.

No en vano, detrás de este proyecto se encuentra Mindy Kaling, actriz y guionista estadounidense que, además de dirigir dos capítulos, escribió más de dos docenas de episodios para la producción con Steve Carell como protagonista.

Por un lado, la ficción muestra la vida de cinco prometedores veinteañeros que acaban de comenzar a trabajar y cuyos sueños aún están intactos. Obsesionados con el trabajo, se esfuerzan por alcanzar el éxito profesional y, si tienen tiempo, la felicidad personal en el barrio más glamuroso de Manhattan, Murray Hill.

Es aquí donde la serie producida por Kaling International en asociación con Warner Bros Television saca a relucir su vena más heredera de ‘Friends’. La trama exprime al máximo la química de este grupo de jóvenes que, más que compañeros de generación, son vecinos de rellano al más puro estilo ‘Aquí no hay quién viva’: dos chicas a un lado del pasillo y tres chicos en la puerta de enfrente. El constante trasiego entre ambos apartamentos y las dinámicas cotidianas de convivencia vertebran una parte fundamental de los episodios, regalando momentos de comedia puramente coral.

Por otro lado, la mano de ‘The Office’, del que Kaling aprendió casi todo, se hace evidente en cuanto la acción se traslada a los diferentes ambientes de trabajo, que acaba siendo el motor principal de sus conflictos. Es en esos entornos laborales, con sus particulares jefes y sus dinámicas absurdas donde la producción afila el colmillo y despliega su humor más satírico sobre los clásicos problemas en el trabajo desde el punto de vista estadounidense. A través de esta mirada, la trama no teme abordar temas tan espinosos como el machismo en las oficinas, la desvalorización de ciertos puestos frente a otros o las complejas dinámicas de poder que surgen al entablar una relación romántica entre una empleada y su jefe.

Para dar vida a este ambicioso grupo, la serie apuesta firmemente por un reparto coral de jóvenes prometedores que, en su mayoría, están dando sus primeros grandes pasos en el mundo de la actuación. Al frente del grupo está Ella Hunt en la piel de AJ Pascarelli, una joven de principios inquebrantables y cuya vida amorosa está a punto de dar un vuelco de 180 grados. Junto a ella, Avantika da vida a Abhinaya ‘Abby’ Chilukuri, una aspirante a estilista que encarna a la perfección el sello Kaling: construir personajes femeninos racializados, complejos, divertidos y con un propósito firme que va más allá de la mera cuota en pantalla.

En la acera de enfrente, el trío masculino aporta el contrapunto cómico y el choque de realidades. Will Angus interpreta a Davis Beau Bradley, un joven con una devoción casi feudal por su jefe y una visión anacrónica del amor; mientras que Jack Martin encarna a Josh Teitelbaum, el clásico «hijo de papá» que consigue una oportunidad en el trabajo de sus sueños al mencionar su nombre, pero que deberá aprender a pulirse un futuro cuando el colchón de la riqueza familiar desaparezca. Cierra el quinteto Nicholas Duvernay como Kel Washington, quien probablemente afronte el conflicto más universal y amargo: la presión de unos padres que sueñan con verlo de médico mientras él persigue el esquivo sueño de la actuación.

Más allá de sus arcos narrativos, la producción también cuida al detalle la identidad visual del grupo a través del diseño de vestuario. La ropa de cada uno de ellos se adhiere a su personalidad e incluso los personajes hacen referencia en varias ocasiones a sus diferentes estilos.

Así, entre sorbo y sorbo de horchata, ‘No aptos para el trabajo’ fluye con un ritmo ágil y desenfadado, apoyándose en unos diálogos bien afilados y en las tablas de Mindy Kaling, cuya experiencia se nota en cada minuto de metraje. Junto a los showrunners Charlie Grandy y Howard Klein, la creadora aprovecha para retratar la perspectiva de una juventud que, aunque llega al mercado sobradamente preparada, tiene sus debilidades en la práctica; una fórmula ideal para desdramatizar la inexperiencia a través de los tropiezos iniciales y dejar claro que a este ambicioso grupo aún le queda mucho por aprender de la vida.

 

 Disney+ acaba de estrenar los primeros episodios de esta fresca comedia sobre cinco veinteañeros que deben compaginar el trabajo y el amor  

Ahora que llega el verano, una ficción ligera como una comedia sienta mejor que una horchata en un chiringuito de playa y ‘No aptos para el trabajo‘ se perfila como una excelente opción para pasar el tiempo y echarse unas risas, pero también para meditar sobre el futuro de la juventud actual en el mundo laboral.

Disney+ estrenó el 2 de junio los primeros tres episodios de esta novedosa serie que aúna elementos de grandes comedias de situación como ‘Friends’ y ‘The Office’, mientras que el resto de capítulos llegarán a la plataforma cada semana de dos en dos hasta llegar al final de temporada el 23 de junio.

No en vano, detrás de este proyecto se encuentra Mindy Kaling, actriz y guionista estadounidense que, además de dirigir dos capítulos, escribió más de dos docenas de episodios para la producción con Steve Carell como protagonista.

Por un lado, la ficción muestra la vida de cinco prometedores veinteañeros que acaban de comenzar a trabajar y cuyos sueños aún están intactos. Obsesionados con el trabajo, se esfuerzan por alcanzar el éxito profesional y, si tienen tiempo, la felicidad personal en el barrio más glamuroso de Manhattan, Murray Hill.

Es aquí donde la serie producida por Kaling International en asociación con Warner Bros Television saca a relucir su vena más heredera de ‘Friends’. La trama exprime al máximo la química de este grupo de jóvenes que, más que compañeros de generación, son vecinos de rellano al más puro estilo ‘Aquí no hay quién viva’: dos chicas a un lado del pasillo y tres chicos en la puerta de enfrente. El constante trasiego entre ambos apartamentos y las dinámicas cotidianas de convivencia vertebran una parte fundamental de los episodios, regalando momentos de comedia puramente coral.

Por otro lado, la mano de ‘The Office’, del que Kaling aprendió casi todo, se hace evidente en cuanto la acción se traslada a los diferentes ambientes de trabajo, que acaba siendo el motor principal de sus conflictos. Es en esos entornos laborales, con sus particulares jefes y sus dinámicas absurdas donde la producción afila el colmillo y despliega su humor más satírico sobre los clásicos problemas en el trabajo desde el punto de vista estadounidense. A través de esta mirada, la trama no teme abordar temas tan espinosos como el machismo en las oficinas, la desvalorización de ciertos puestos frente a otros o las complejas dinámicas de poder que surgen al entablar una relación romántica entre una empleada y su jefe.

Para dar vida a este ambicioso grupo, la serie apuesta firmemente por un reparto coral de jóvenes prometedores que, en su mayoría, están dando sus primeros grandes pasos en el mundo de la actuación. Al frente del grupo está Ella Hunt en la piel de AJ Pascarelli, una joven de principios inquebrantables y cuya vida amorosa está a punto de dar un vuelco de 180 grados. Junto a ella, Avantika da vida a Abhinaya ‘Abby’ Chilukuri, una aspirante a estilista que encarna a la perfección el sello Kaling: construir personajes femeninos racializados, complejos, divertidos y con un propósito firme que va más allá de la mera cuota en pantalla.

En la acera de enfrente, el trío masculino aporta el contrapunto cómico y el choque de realidades. Will Angus interpreta a Davis Beau Bradley, un joven con una devoción casi feudal por su jefe y una visión anacrónica del amor; mientras que Jack Martin encarna a Josh Teitelbaum, el clásico «hijo de papá» que consigue una oportunidad en el trabajo de sus sueños al mencionar su nombre, pero que deberá aprender a pulirse un futuro cuando el colchón de la riqueza familiar desaparezca. Cierra el quinteto Nicholas Duvernay como Kel Washington, quien probablemente afronte el conflicto más universal y amargo: la presión de unos padres que sueñan con verlo de médico mientras él persigue el esquivo sueño de la actuación.

Más allá de sus arcos narrativos, la producción también cuida al detalle la identidad visual del grupo a través del diseño de vestuario. La ropa de cada uno de ellos se adhiere a su personalidad e incluso los personajes hacen referencia en varias ocasiones a sus diferentes estilos.

Así, entre sorbo y sorbo de horchata, ‘No aptos para el trabajo’ fluye con un ritmo ágil y desenfadado, apoyándose en unos diálogos bien afilados y en las tablas de Mindy Kaling, cuya experiencia se nota en cada minuto de metraje. Junto a los showrunners Charlie Grandy y Howard Klein, la creadora aprovecha para retratar la perspectiva de una juventud que, aunque llega al mercado sobradamente preparada, tiene sus debilidades en la práctica; una fórmula ideal para desdramatizar la inexperiencia a través de los tropiezos iniciales y dejar claro que a este ambicioso grupo aún le queda mucho por aprender de la vida.

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